Budapest vista desde arriba

<i><b>La capital húngara se ha convertido</b></i><i> en un destino de moda y los lugares de esparcimiento están a pleno. Aquí algunas pistas para que sepas por qué vale la pena ir.</i>





La capital de Hungría, Budapest, hace tiempo que dejó de ser un destino turístico para pocas personas interesadas en su cultura y su gastronomía, y para celebrar fiestas.

Para tener una buena imagen de la ciudad conviene subir, por ejemplo, a los techos de la Basílica de San Esteban o sentarse en un bar situado en la terraza de un edificio alto.

La gente quiere encontrar lugares extravagantes en los techos de la ciudad. Se trata de una nueva tendencia. Por lo menos la resonancia en el bar del hotel “Aria” es bastante buena.

Los visitantes del “High Note Skybar” van en su mayoría gracias a la publicidad transmitida de boca en boca.

En realidad, esto no es de extrañar, porque además de la música y una cocina de alto nivel, el bar ofrece una vista directa de las torres de la Basílica de San Esteban. Esta iglesia es otro buen lugar para vivir Budapest desde las alturas.

La basílica con su magnífica cúpula es la iglesia más importante de Hungría, no en último lugar porque alberga una importante reliquia: la mano derecha del fundador y primer rey de Hungría, San Esteban.

Además, con una altura de 96 metros, la basílica es, junto con el Parlamento, el edificio más alto de Budapest. Muchos turistas suben por la escalera de caracol para disfrutar en el amplio mirador de las vistas panorámicas.

Desde hace algún tiempo, la capital húngara se ha convertido en una ciudad que está de moda, con una herencia cultural muy rica y mucho ambiente.

Además, como tantas otras ciudades situadas a orillas de un río, irradia una tranquilidad agradable. El Danubio separa los dos distritos de la ciudad, Buda y Pest. Mientras tanto existen algunos lugares extravagantes en los tejados de la ciudad. Un ejemplo es el “Heliport Panorama Terrace Restaurant” sobre el “Hotel President”. El restaurante se encuentra en un helipuerto que raras veces se usa. Y si alguna vez aterriza un helicóptero en este lugar, es para traer a famosos como el actor español Antonio Banderas.

En Pest, la parte oriental plana de la ciudad, la vida nocturna es muy intensa. Alrededor de la basílica hay restaurantes de alto nivel. Sin embargo, merece la pena sobre todo dar un paseo por el barrio judío. Entre las calles de Rákózi út y Király utca se encuentran los famosos “bares de ruina”, situados en locales ruinosos, lo que tiene su encanto.

En el tejado de un antiguo centro comercial comunista se encuentra el “Corvintetö”, un club de música electrónica que ofrece muy buenas vistas. En el sexto distrito está el “360 Bar”, con una vista panorámica de 360 grados de los tejados de la ciudad.

También Budapest es famosa por sus baños termales. Al otro lado del Danubio, en Buda, a los pies del monte Géllert, el visitante tiene una oportunidad especial para relajarse: en los baños Rudas, que ofrecen una vista directa del Danubio desde un jacuzzi panorámico. Con una temperatura de 36 grados, los baños regeneran los huesos cansados por tanta actividad turística.

Información básica

Imperdibles

Cuándo viajar: La mejor época para viajar y sentarse de forma relajada en una terraza es el período comprendido entre los meses de mayo y septiembre. En pleno verano, el tiempo puede ser muy caluroso. En primavera y otoño, las temperaturas son más agradables.

Aeropuerto: El aeropuerto de Budapest está situado a unos 30 kilómetros de la ciudad.

Alojamiento: Quien haga la reserva a tiempo puede conseguir una habitación en un hotel de cinco estrellas a partir de 2700 pesos la noche. Una habitación en un hotel de categoría media cuesta unos $ 960. La variante más económica es una cama en un hostal, que cuesta unos 160 pesos.

Un destino extravagante

Stephanie Saueressig

(dpa)


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