Cambio de rumbo en las elecciones presidenciales colombianas

Redacción

Por Redacción

La noticia es relativamente sorprendente. El actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que busca afanosamente su reelección en las presidenciales del 25 de este mes, a estar a una reciente encuesta, no la lograría. Está cayendo fuertemente en popularidad (y, en consecuencia, también en intención de voto). Aceleradamente, además, víctima quizás del fracaso –por falta de avances sustanciales– de las frustrantes “negociaciones de paz” que lleva adelante con las FARC en la ciudad de La Habana, en Cuba. En cambio, el candidato del uribista Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, sube en la intención de voto, también aceleradamente. Hoy Zuluaga ganaría las elecciones colombianas en primera y segunda vueltas con claridad. Obtendría el 24% de los sufragios totales en la primera vuelta contra sólo el 22% que lograría Santos. A su vez, si ambos candidatos del centro pasaran a una segunda vuelta, el uno contra el otro, Zuluaga se impondría nuevamente el 15 de junio con mayor amplitud aún, esto es con el 42% de los votos, contra un 34% que, en cambio, obtendría Santos. La izquierda colombiana sigue relegada, sin mayor peso en Colombia como ha sido tradicional en los últimos años. Éste es uno de los “logros” de las FARC. Su principal candidato, Enrique Peñaloza, obtendría apenas un 13% de los sufragios en la primera vuelta. La conservadora María Lucía Ramírez lo sigue de cerca, con el 9%. En ese mismo nivel está la otra candidata de la izquierda, Clara López. Los pronósticos, queda visto, han cambiado con algún dramatismo en apenas una semana. Hasta ahora estaba más o menos claro que Santos podría ganarle, aunque escasamente, a Zuluaga en la primera vuelta. Pero, cuidado, Santos aparecía ya como un casi inevitable perdedor en la segunda vuelta. Ahora Santos aparece como el posible derrotado en ambas vueltas. La influencia de Uribe y sus acertados pronósticos, así como la falta de carisma de Juan Manuel Santos y algunas acusaciones de corrupción en el proceso electoral, parecen haber sido los principales factores de lo que eventualmente podría suceder. Una frustración para Santos. Y previsiblemente el final para un proceso de paz que –en rigor– parece no ir hacia ninguna parte, como probablemente era previsible. Presumir la buena fe de las FARC era difícil, casi impensable. Y las chances de fracaso en las conversaciones de paz fueron siempre mayores que las de éxito, lamentable para las posibilidades de paz pero, al mismo tiempo, un baño de crudo realismo. Pronto, el 25 de este mes, que se acerca raudamente, veremos si las cosas son efectivamente como las describen las encuestas o no. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

EMILIO J. CÁRDENAS (*) AFP


La noticia es relativamente sorprendente. El actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que busca afanosamente su reelección en las presidenciales del 25 de este mes, a estar a una reciente encuesta, no la lograría. Está cayendo fuertemente en popularidad (y, en consecuencia, también en intención de voto). Aceleradamente, además, víctima quizás del fracaso –por falta de avances sustanciales– de las frustrantes “negociaciones de paz” que lleva adelante con las FARC en la ciudad de La Habana, en Cuba. En cambio, el candidato del uribista Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, sube en la intención de voto, también aceleradamente. Hoy Zuluaga ganaría las elecciones colombianas en primera y segunda vueltas con claridad. Obtendría el 24% de los sufragios totales en la primera vuelta contra sólo el 22% que lograría Santos. A su vez, si ambos candidatos del centro pasaran a una segunda vuelta, el uno contra el otro, Zuluaga se impondría nuevamente el 15 de junio con mayor amplitud aún, esto es con el 42% de los votos, contra un 34% que, en cambio, obtendría Santos. La izquierda colombiana sigue relegada, sin mayor peso en Colombia como ha sido tradicional en los últimos años. Éste es uno de los “logros” de las FARC. Su principal candidato, Enrique Peñaloza, obtendría apenas un 13% de los sufragios en la primera vuelta. La conservadora María Lucía Ramírez lo sigue de cerca, con el 9%. En ese mismo nivel está la otra candidata de la izquierda, Clara López. Los pronósticos, queda visto, han cambiado con algún dramatismo en apenas una semana. Hasta ahora estaba más o menos claro que Santos podría ganarle, aunque escasamente, a Zuluaga en la primera vuelta. Pero, cuidado, Santos aparecía ya como un casi inevitable perdedor en la segunda vuelta. Ahora Santos aparece como el posible derrotado en ambas vueltas. La influencia de Uribe y sus acertados pronósticos, así como la falta de carisma de Juan Manuel Santos y algunas acusaciones de corrupción en el proceso electoral, parecen haber sido los principales factores de lo que eventualmente podría suceder. Una frustración para Santos. Y previsiblemente el final para un proceso de paz que –en rigor– parece no ir hacia ninguna parte, como probablemente era previsible. Presumir la buena fe de las FARC era difícil, casi impensable. Y las chances de fracaso en las conversaciones de paz fueron siempre mayores que las de éxito, lamentable para las posibilidades de paz pero, al mismo tiempo, un baño de crudo realismo. Pronto, el 25 de este mes, que se acerca raudamente, veremos si las cosas son efectivamente como las describen las encuestas o no. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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