Camino “one way” con China


Toda sociedad es un conjunto reglado de elementos cuyo ordenamiento, acorde a pautas propias o no, condiciona su forma y por ende clasificación en una escala comparativa. Definida por sus límites, cada sociedad autodiseña a cada uno de sus componentes en función de la banda media que garantiza su continuidad. Tan es así que los roles y funciones en ella son tan celosos de su misión que están obligados a arremeter contra todo aquello que intente desestabilizar el conjunto.

La tarea es tan ardua y extenuante que exige rotar individuos, visiones, experiencias para poder retener un centro, ese que da nombre a lo que esa sociedad es. Cuando los fusiles de tan frágil sistema fallan y los guardianes de su esencia no reaccionan ante imposiciones que atentan contra las reglas que lo definen, todo el engranaje se vuelve disfuncional y todo movimiento peligra. No hay modo alguno de que dos patrones organizativos coexistan, ni de tomar prestado lo que se cree útil de un modelo opuesto sin dinamitar la credibilidad de lo que esa sociedad es. Argentina, a saber, sigue siendo una República democrática pese a las horrorosas fallas de sus guardianes y de peores conductas de quienes ejercen los máximos roles; pero alineada con (e invadida por) una República Popular China, plagada de aberrantes actos de violaciones de derechos a toda vida, Argentina es una sociedad

quebrada.

Sabrán quienes en ella viven, quienes aún retienen alguna esperanza de recomponer un país que reconozca sus principios, los derechos de sus ciudadanos y los defienda, cuán ventajosa o no es esta asociación.

Permítanme asegurarles que esta “solución” para algunos será el final de todos. Un “One Way” es unidireccional, de China a nuestra casa. Podemos solos, ese no es nuestro camino.

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863

Mar del Plata


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