Caos y dolor

Redacción

Por Redacción

ROCA (AR).- Primero fue la explosión de los vidrios que se mezcló con el de las chapas, que se iban retorciendo a medida que el Renault 12 se iba deformando en medio de la ruta. Luego vino el silencio y atrás un escenario que, a las claras, daba muestras de la magnitud del accidente.

El vehículo conducido por el joven Coronado estaba destruido y su parte delantera se había desintegrado.

Mientras que automovilistas y vecinos se acercaron para intentar asistir a los heridos, el motor todavía echaba humo a unos 6 metros del lugar donde quedó el automóvil. Las dos ruedas y el tren delantero estaban más lejos y en medio de los gritos y de las corridas de los socorristas, resultaban las pruebas más contundentes de lo que había sucedido instantes antes.

Sobre la otra mano, había quedado el pequeño camión con su conductor todavía en medio de una crisis de nervios.


ROCA (AR).- Primero fue la explosión de los vidrios que se mezcló con el de las chapas, que se iban retorciendo a medida que el Renault 12 se iba deformando en medio de la ruta. Luego vino el silencio y atrás un escenario que, a las claras, daba muestras de la magnitud del accidente.

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