Carta a los barilochenses

Bariloche

Queremos compartir este pensamiento con nuestros vecinos de Bariloche, algunas reflexiones, y decirles que estamos juntos en esta contingencia forzada, no sé si en síntesis de lo que nos toca vivir o el resultado de una realidad espantosa.


Deseamos como radicales reactivar el uso de la discrepancia útil en beneficio de libertad y las ideas de progreso.


En base a ello, una correligionaria y docente nos deja una breve reflexión sobre educación. “Educación inclusiva no es hablarles a todos, todes y todas. No es darles notebook, tablet o celulares. Educación inclusiva es que los chicos puedan ir a la escuela sin pensar a qué hora les toca un té y un pan. Educación inclusiva es que sus padres tengan trabajo y puedan darles una comida nutritiva (por lo menos una). Educación inclusiva es que los chicos no sean vulnerados en sus derechos, violentados en sus casas. Que tengan una mesa para poder comer, una cama donde dormir, que puedan alimentarse como corresponde.

Lo primero para tener educación es que los chicos tengan sus necesidades básicas satisfechas, y ahí quizá entonces la escuela sea inclusiva e igualitaria. Un chico con nada en el estómago no puede tener una educación de ningún tipo, mucho menos inclusiva”.


Otro aporte lo brinda la correligionaria Mirta Lavayén, abogada, quien reflexiona sobre la reforma judicial: “Cuando se propone una reforma del sistema de justicia existe la ilusión de que se van a mejorar muchas cosas que hacen que su funcionamiento sea deficiente. Sin embargo, es grande la desilusión al contemplar los principales puntos de la reforma, ya que ninguno de ellos amerita la urgencia que se dio al tratamiento de la ley, si bien afirmaron que este es sólo el principio y que luego serán necesarias otras modificaciones.


Ricardo Almonacid
DNI 22.122.648


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