Adrián Gadano: Muhco más que excelencia científica

Por Carta de lector

Carlos Alberto Gadano
Roca

Señor Director:

Acaba de ser distinguido con el prestigioso “Konex de Platino” por su desempeño en la especialidad “Medicina Interna”. No he de referirme a dicha distinción, porque evidentemente no estoy legitimado para hacerlo, por ausencia de los conocimientos imprescindibles para opinar por el tema.

Estas pocas líneas de homenaje las escribo con otra intención. La de revelar algún aspecto puntual de sus condiciones personales, que corre a la par de su excelencia científica.

Hace muchos años, se contactó conmigo una persona conocida de nuestra ciudad, para pedirme el teléfono de Adrián, sabedor del lugar destacado que ocupaba dentro del Hospital Italiano y de las vinculaciones que de él se derivaban. Lo llamé inmediatamente y cuando le hice saber el motivo de mi llamado, antes que continúe me respondió: “… por estas cosas llamame todas las veces que lo necesites. Tengo un compromiso de por vida con la gente de General Roca”.

Mis llamados se repitieron varias veces a lo largo de estos años y siempre se mostró predispuesto a colaborar en todo lo que hiciese falta. Nunca, en el estricto sentido del término, me dijo que no podía hacer nada frente a mi solicitud.

Esto es, en definitiva lo que quiero destacar: su solidaridad manifiesta, su predisposición permanente para con los vecinos de nuestra ciudad (los conociere o no), su enorme calidez, su irrenunciable humildad y su carácter de “abrepuertas”, para las inquietudes y problemas que le llegaban desde su pueblo de origen. Sus antecedentes científicos ya han sido galardonados.

Este pequeño aporte es para resaltar sus condiciones personales. La conjunción de ambos “aspectos de su vida”, lo convierte, con seguridad, en uno de los motivos, con peso propio, que justifican mi convicción, de estar orgulloso de ser “roquense”.

Y a título de digresión: nunca más cierto con él, aquello que dice “de tal palo, tal astilla”. Su papá (Carlucho Gadano), fue un tipazo y su evocación, al ver la entrega del “Konex”, fue inevitable.