Carta al presidente
Señor presidente:
Hay mucho para rever y fiscalizar en la administración de los bienes, servicios y recursos en nuestro país, pero arrasar con todo no va a solucionar los problemas ni sociales, ni aún, los económicos.
Promover una sociedad sin Estado es de una crueldad darwiniana y de un egoísmo sacrílego. Hay acciones corporativas naturalizadas que deben ser revisadas y modificadas en pos de una mayor eficiencia, transparencia, optimización de recursos y obtención de resultados por parte de las instituciones estatales. No quiero un Estado con políticas partidarias. Pero quiero políticas de Estado. No quiero corrupción estatal. Quiero Estado transparente. Quiero educación pública, y mucha, pero no alineada.
Pretender en un mes derogar tres centenas de determinaciones legislativas, cuya elaboración requiere decisiones consensuadas y avaladas por los sectores de población involucrados, es delirante. Sin acceder al documento, respondiendo a lo que Ud. anticipó en su presentación, me surgen algunas preocupaciones.
¿Qué puede pasar si la política energética de una nación queda en poder de empresas con capitales extranjeros? ¿Qué va a pasar con pequeños emprendimientos y pymes industriales si se libera la importación en todos los rubros? ¿Desfinanciar la ciencia y la cultura? ¿Socavar la educación pública y la salud? Intuyo que la modificación a la ley de Tierras apunta a favorecer intereses inmobiliarios, amenazando incluso los territorios pertenecientes a las comunidades originarias y los territorios de conservación natural y uso público ¿Qué pasa con la soberanía sobre los recursos mineros, el bosque nativo y el agua? ¿Qué alcance tienen las medidas propuestas sobre la ley de Manejo del Fuego?
Parafraseando una conocida cita, deseo que los legisladores tengan, valor para hacer los cambios que se necesitan, capacidad para reconocer lo positivo y mantenerlo, sabiduría y mirada plural para distinguir entre los primeros y lo segundo.
Presidente, dijo que gobernaría para la “gente de bien”. Hay mucha más “gente de bien” que la que usted supone. Dijo, dentro de la ley, todo. Fuera, nada. La Constitución y las leyes que se atienen a ella, son producto de discusiones y consensos. No se puede derogar todo a mansalva.
Que “las fuerzas del cielo” lo iluminen. Todos, todos los dioses. ¡Ya lo creo que va a hacer falta!
Graciela Castro
DNI 13.208.888
San Martín de los Andres
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