Condenados por el rótulo
Buenos Aires
El ex cabo salteño Julio Narciso Flores, conforme surge de los medios, se viene muriendo en “prisión” por un hecho nunca probado y supuestamente cometido hace medio siglo, cuando sólo contaba con 19 años de edad.
Ninguna duda puede caber en cuanto a la gravísima responsabilidad de los jueces cuando, en verdaderas parodias de juicios, condenan a una persona pese a la enorme falencia probatoria, como en el caso del Sr. Flores, en el cual, por el simple hecho de haber transcurrido tantos años desde el supuesto hecho, no puede ya existir elemento alguno que pueda acreditarlo.
Es que, luego de tantas décadas, es muy poco probable que existan documentos, y si los hay, seguramente, por lo vetustos, estarán desprovistos de la legibilidad necesaria. Los eventuales testigos estarán sumamente envejecidos, otros enfermos, otros fallecidos.
En fin, en todos esos casos nos vamos a encontrar con una notoria fragilidad probatoria que, de ninguna manera podrían utilizarse en un proceso de naturaleza penal sin quebrantarse la garantía constitucional de la defensa en juicio y del debido proceso. Ese es el caso del Sr.Flores.
Es precisamente por ello que, uno de los fundamentos que justifican el instituto de la prescripción de la acción penal, se encuentra constituido por el verdadero ataque al material probatorio que implica el mero paso del tiempo que, a no dudarlo, muchas veces lo destruye todo, aniquilando de cuajo toda posibilidad de hacer justicia respecto a un caso determinado.
Pese a ello, hoy existen centenares de inocentes condenados respecto a los cuales no se han respetado las normas básicas del derecho penal, como lo son el principio de inocencia, de defensa en juicio, de legalidad y del debido proceso, con el cual hoy día todos los políticos llenan sus fauces.
También se viola en esos casos el principio de igualdad ante la ley, pues pareciera ser que, con sólo rotular artificialmente un caso como de “lesa humanidad”, se abren las puertas del infierno y el fuego devora todos los derechos que sí tienen los demás ciudadanos.
Se manipula así, sin pudor alguno, la tragedia argentina de la década del setenta
¡Algún día se deberá rendir cuenta de ello!
Francisco García Santillán
DNI 10.661.522