Enseñanza a extraer de tamaña tragedia

Por Carta de lector

Patricio Oschlies DNI 21.644.451

Las tragedias de los incendios forestales recientes en la Patagonia y en varias provincias del centro y norte de nuestro país, como fue el caso notorio de Corrientes, han dejado tierras arrasadas y daños millonarios. Es inconmensurable el perjuicio personal, social, económico, laboral y, también, medioambiental en las zonas afectadas. Sin lugar a dudas, la naturaleza fue y sigue siendo la “víctima” casi invisibilizada en toda esta catástrofe con pérdidas enormes de biodiversidad, muertes miles de animales y plantas y un largo etcétera.

Todo lo ocurrido con los incendios bien podemos calificarlo como un ecocidio entendiéndolo como una destrucción ambiental masiva de un territorio determinado producida, en casi todos los casos, por acciones humanas intencionales. Ahora bien, si de tamaña tragedia no pudiéramos extraer alguna enseñanza sería lo peor que nos podría pasar como sociedad hoy y de cara al futuro.

En primer lugar, la evidente falta de prevención por parte de las autoridades en general. No se trata de echar culpas sino de reconocer la ausencia absoluta de medidas de precaución para combatir -en tiempo y forma- los incendios en las distintas zonas del país.

Y, en segundo lugar, las necesarias acciones de reparación de daños de la naturaleza. No se trata solamente de apagar los focos de incendios sino de intentar remediar, en la medida de lo posible, los estragos socioambientales causados por esta catástrofe. En este sentido, el Congreso Nacional debería pensar en generar una norma legal que, basada en la ciencia, impulse la restauración de la naturaleza dañada. Además, los incentivos de políticas públicas nacionales de restauración de naturaleza podrían generar miles de puestos de trabajo en contextos rurales con el consiguiente beneficio social para las comunidades afectadas.