Hecha la trampa, la desobediencia

Por Carta de lector

*por Jorge M. Cárdenas

Vergüenza.
Debió decirnos la Corte Suprema lo que todos observamos en abril de este año: “La instrumentación de un artificio o artimaña para simular un hecho falso o disimular uno verdadero con ánimo de obtener un rédito o beneficio ilegítimo”.
Es la trampa que mandó hacer la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández, para que el oficialismo se quede con el lugar que le correspondía a la oposición (Luis Juez), simulando la partición del Frente de Todos para constituirse en segunda minoría.
Todo para lograr el control del Consejo de la Magistratura, que designa y sanciona a jueces.
Una maniobra que viola uno de los principios esenciales de la Constitución y básicos de la creación del Consejo.
Y ahora, no solo el kirchnerismo no se ruboriza por tramposo.
Amenaza con desconocer el fallo de nada menos que el tribunal mayor de Justicia, tildándolo de “inaplicable” y sus voceros hablando de un “golpe institucional” y una “injerencia inadmisible en otro poder”.
Necios de toda necedad, tanto desde legisladores que deberían ser los principales exégetas de las normas como del Gobierno que debe hacerlas cumplir.
Vergonzoso.


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