Impúdica celebración

Por Carta de lector

*por Francisco García Santillán, DNI 10.661.522

Tan sólo con campear tímidamente sobre las páginas de los diarios de los últimos días, nos encontramos con escenas realmente extravagantes que no parecen salidas de la vida real. Claramente no alcanzarían los renglones si me dedicase a mencionar cada una, empero, sin lugar a duda, sí puedo dedicarme a una, y en pocas líneas: ¿Cómo es posible que el “nuevo superpoderoso Massa” no haya aprovechado la oportunidad para demostrar algo de recato, seriedad, pulcritud, humildad y, sobre todo contención, frente a la colosal pobreza que asuela nuestras tierras? ¿Cómo es posible que, al mismo tiempo que anunciaba tremendos ajustes que castigarían, aún más, a los ya azotados ciudadanos y especialmente a los sectores más vulnerables, llevara a cabo una frívola fiesta para 500 invitados, con el extrañísimo objeto de celebrar impúdicamente su llegada?
¿Cómo puede ser que ningún funcionario se atreva a decir la verdad? ¿Acaso todos pretenden acomodarse a lo que consideran “políticamente correcto”? ¿No hay ya valientes dispuestos a asumir las consecuencias de sus propios actos, atreviéndose a hacer lo que se debe hacer?
Chesterton decía que él se había convertido, porque esa era la única manera de liberarse de la degradante esclavitud de ser un hijo de tu tiempo. Con esto nos decía, desde luego, que la mera adhesión a los postulados de su época, no hacía más que esclavizar a las personas y convertirlas en verdaderos infelices. Claramente, nuestros funcionarios no lo han leído jamás, lo que se advierte con facilidad, a poco que se vea que sus conductas tan sólo provocan pasmo, escándalo, vergüenza y desconcierto.-


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