Indio Solari: el capitalista exitoso que la izquierda no quiere ver
Roberto Zgaib DNI 21.108.671
GENERAL ROCA
Murió el Indio Solari y lo lloran multitudes. Se fue un ícono del rock nacional, sí. Pero también se fue algo que pocos se animan a decir: un empresario exitoso. Un hombre que entendió, mejor que casi nadie, cómo funciona el intercambio voluntario.
El Indio nunca le pidió nada al Estado. No necesitó subsidios, ni pauta oficial, ni festivales bancados con plata del contribuyente. Hizo lo más liberal que existe: ofreció un producto —su música, sus recitales, su mundo— y millones de personas eligieron libremente pagar por él. Nadie fue obligado a comprar un disco de los Redondos. Nadie fue arriado a Olavarría o Tandil. Fueron porque quisieron, porque lo que él ofrecía valía cada peso.
Algunos dirán que lo suyo era “autogestión”, como si eso fuera lo contrario del mercado. Es exactamente al revés: la autogestión es una de las tantas alternativas que ofrece el libre mercado. Sello propio, producción propia, riesgo propio. El Indio no quiso socios corporativos y no los tuvo, porque en una economía libre nadie te obliga a asociarte con nadie. Eligió su camino sin joderle la vida a nadie y sin pedirle permiso —ni plata— a ningún funcionario. Cuando le fue bien, ganó él. Cuando arriesgó, arriesgó lo suyo.
Ojalá los que lo idolatran desde la izquierda aprendan la lección que dejó su propia vida: no hace falta el Estado para llegar a la gente. Hace falta talento, trabajo y libertad. El Indio fue la prueba viviente. Que descanse en paz: fue un gran capitalista liberal de la cultura argentina, aunque sus fans lo nieguen.
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