La morada de los hombres

Carta de Lector

Por Carta de lector

Alberto Félix Suertegaray, DNI: 14.169.481

General Roca

En el libro Primero de su obra Política, Aristóteles comienza presentado lo que para él es la comunidad política, la ciudad. Conglomerado organizado inteligentemente.

“Toda ciudad se ofrece a nuestros ojos como una comunidad que se constituye en vista de algún bien. Si pues todas las comunidades humanas apuntan a algún bien, es manifiesto que al bien mayor entre todos, habrá de estar enderezada la comunidad suprema y esta es la ciudad.

La ciudad no solo realiza fines sociales que le son propios y específicos, sino también fines individuales que corresponden a sus medios. Todas las asociaciones logran en ella el máximo de autarquía, porque sus integrantes tienen la posibilidad de realizar sus fines. Es en la ciudad donde el hombre puede alcanzar el bien vivir, la felicidad.

La ciudad le permite alcanzar sus fines individuales pero, al mismo tiempo, requiere de él un compromiso de participación política como ciudadano.

Y, para Aristóteles, junto a la noción de polis hay que hacer un planteo ético. Para él, la naturaleza posee un fin. La virtud se alcanza cuando el objeto o el sujeto respetan su naturaleza y hacen de ello un fin virtuoso. La finalidad de la ciudad se establece, entonces, en relación a la naturaleza esmerada de de la ciudad y del hombre.

En síntesis, si la naturaleza tiende a un fin y este fin es un bien, el hombre y la ciudad – como realidades naturales – también tenderán al bien. El hombre aspira a un bien que es la felicidad. También la comunidad. La ciudad es una comunidad que tendría como fin la virtud propia y la de los individuos miembros de ella.