La laguna esteparia Los Juncos volvió a tener agua, pero las aves ya no regresan

Tras años de sequía, la laguna volvió a acumular agua, pero el sobrepastoreo y la presencia de ovejas y perros arrasaron con la vegetación que servía de refugio y alimento para las aves. Ambientalistas advierten sobre el deterioro del ecosistema y buscan acuerdos para recuperar el área protegida, donde llegaron a registrarse 133 especies.

Por Lorena Roncarolo

Con agua, pero sin juncos ni aves migratorias.

Con agua, pero sin juncos ni aves migratorias.

La laguna esteparia Los Juncos, ubicada entre la estación del tren Perito Moreno y la Ruta Nacional 23, a unos 32 kilómetros de Bariloche, volvió a acumular agua después de años de una profunda sequía con las intensas precipitaciones de las últimas semanas. Sin embargo, las plantas de tallos cilíndricos y erectos que solían crecer alrededor del cuerpo de agua y, que le dan el nombre, brillan por su ausencia.

Llama la atención también la desaparición de aves migratorias en ese sector. Ni los flamencos, ni los cisnes, patos o cauquenes forman parte ya de la postal que atraía las miradas de quienes circulaban por el sector.

La «Reserva de Vida Silvestre Laguna Los Juncos» fue creada en 1985 mediante un convenio entre un propietario privado de la estancia San Ramón y la Asociación para la Protección de la Naturaleza Lihué. “Reserva Silvestre Laguna Los Juncos. No cazar, no traer mascotas y no pescar”, indican los carteles desde el alambrado que rodea el área protegida que se encuentra dentro de un predio privado. Pero no se respetan. Decenas de ovejas que se encuentran en un predio ocupado próximo a las vías del tren arrasaron con los juncos con el paso de los años. Y por ende, con las aves que solían hacer una parada obligatoria en la laguna.

“Los animales sobrepastorean y pisotean ese sector. Así arrasan con los juncos y disminuyen el material orgánico en la laguna. Por eso, las aves ya no vienen: no tienen alimento disponible”, señaló Gabriel Romero, del Club de Observadores de Aves Bandurrias de Dina Huapi.

“Uno se podría preguntar: después de semejante desertificación de la laguna, si ahora juntó agua, ¿por qué no hay actividad de las aves como los años anteriores? Antes se podían ver nidos de cauquenes, pero lo cierto es que había pastura alta donde podían esconder los huevos. Eso ya no existe”, lamentó.

El ambientalista y exguardaparque, Alejandro Beletzky, advirtió que ya se hicieron pedidos a la Dirección de Fauna de la provincia a fin de que se controle el ingreso de ovejas y perros a la laguna. “Ya no hay juncos ni pasto que resguarde a las aves y, con las ovejas y los perros en el sector es impracticable que las aves se detengan. Hasta hace tres años venían, pero ya no nidificaban. Y esta lluvia hace pensar que la laguna debería estar llena de aves migratorias y no”, planteó.

Explicó que, al ver un espejo de agua, las aves “se detienen para descansar, recuperar energías. Al tener ecosistemas sanos, tienen hierbas, insectos, pastos musgos que les permiten alimentarse”. Puso como ejemplo los flamencos que solían “revolver el fondo para comer insectos en verano. Con la presencia de ganado, desapareció el ecosistema de juncos. Quizás algunos empieza a crecer, pero las ovejas se los comen y no alcanzan a crecer”.

De acuerdo a los registros, han llegado a contabilizar 133 especies de aves en ese sector, desde aves de estepa, flamencos, cisnes, cauquenes, distintas variedades de patos, macaes. Ese número quedó muy atrás. “De hecho, llegó a aparecer una especie que no estaba asociada a la Patagonia, el gaviotín del Pacífico. Pero lo cierto es que todo el perímetro tenía pasto sano”, recalcó el hombre que fue integrante de Lihué, la primera organización ambiental de Bariloche que propuso declarar el área como protegida. “Ahora -acotó- se conformó un consorcio con los clubes de observadores de aves de Bariloche, Dina Huapi y Villa La Angostura. La idea es establecer un acuerdo con la estancia a fin de mantener el status de área protegida para refugio de aves”.


La laguna esteparia Los Juncos, ubicada entre la estación del tren Perito Moreno y la Ruta Nacional 23, a unos 32 kilómetros de Bariloche, volvió a acumular agua después de años de una profunda sequía con las intensas precipitaciones de las últimas semanas. Sin embargo, las plantas de tallos cilíndricos y erectos que solían crecer alrededor del cuerpo de agua y, que le dan el nombre, brillan por su ausencia.

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