Ceniza y lluvia provocaron extensos apagones y cortes de agua

La nube volcánica persistirá sobre Río Negro varios días.

La distribución de ayuda cobró ayer una dimensión especial en Villa La Angostura, donde centenares de vecinos dejaron un poco de lado su situación personal para ofrecer su tiempo y colaborar con los organismos de protección civil.

Fuego, agua, aire y tierra son los cuatro elementos de la naturaleza que desde la violenta erupción del volcán Puyehue en Chile, el sábado pasado, se conjugan cada día de manera distinta para llevar más zozobra a los pobladores ubicados a ambos lados de la cordillera.

Ayer, la lluvia en combinación con la ceniza provocó extensos apagones en Bariloche y Villa la Angostura, las dos localidades más afectadas en Río Negro y Neuquén por la abundante precipitación del material volcánico. La interrupción de la energía se tradujo de inmediato en cortes de agua, servicio que ya venía prestándose con problemas, sobre todo en San Martín de los Andes y localidades de la Región Sur, donde además, las fortísimas ráfagas de viento paralizaron toda actividad y confinaron a sus habitantes a permanecer literalmente “guardados”.

Sin embargo, el gobierno rionegrino no mostró una reacción acorde a la emergencia civil, tras la erupción.

En Bariloche el gran apagón se extendió por más de 10 horas y, luego, hubo numerosas interrupciones a causa del efecto de la ceniza humedecida sobre los transformadores eléctricos.

Pero el espíritu humano es invencible y la solidaridad floreció en Bariloche y en La Angostura, donde más de 100 espontáneos voluntarios sumaron su colaboración a los 170 que ya había cosechado el Comando de Incidente. Precisamente allí, el gobernador neuquino Jorge Sapag advirtió ayer que en esta localidad, la más afectada por la lluvia de cenizas y material piroclástico del volcán chileno, existe “una situación de alerta pero no de catástrofe”.

Sapag dijo que no hay motivos para sentirse en emergencia de este lado de la Cordillera y explicó que, contrariamente a lo que ocurre en Chile, en Neuquén no hay evacuaciones, y que si bien Villa La Angostura está a 37,5 km en línea recta del volcán, lo que aconseja el protocolo es evacuar en un radio de entre 10 y 15 kilómetros, como se está haciendo en el país vecino.

En cuanto a la situación del volcán y la nube de cenizas, de acuerdo al pronóstico elaborado por Enzo Campetella, si se mantiene la erupción el valle podría recibir cenizas durante varios días por los vientos, de acuerdo a la ultima actualización de los modelos de dispersión.

De hecho, ayer, la “lluvia gris” afectó mucho a la ciudad de Neuquén y los valles rionegrinos. Las clases fueron suspendidas en todo el Alto Valle ayer y hoy, medida que en las localidades más castigadas de las dos provincias se mantiene desde el lunes, como también las actividades públicas en general. En la capital neuquina, en cambio, las clases no fueron suspendidas e, incluso, era posible que hoy se reanudaran en San Martín y Junín de los Andes si la situación se mantenía estable.

Tema aparte merecen los vuelos que siguen paralizados en toda la Patagonia y buena parte del país, más allá de que ayer el Aeroparque metropolitano y Ezeiza reanudaron sus viajes ayer al anochecer tras haberlos suspendido por el avance de la nube de cenizas, que también paralizó servicios aéreos en Uruguay, Paraguay, Chile y Brasil.

El transporte terrestre de cargas y personas también está sujeto a la transitabilidad de los caminos, reducida por la ceniza y la falta de visibilidad. En la Línea Sur, la empresa Tres de Mayo suspendió ayer el servicio entre Viedma y Bariloche, sumando incomunicación pues el Tren Patagónico ya había dispuesto la misma medida antes. En las rutas nacionales más próximas a la zona cordillerana permanece la restricción de circulación entre las 19 y las 9 del día siguiente.

En la frontera, las cenizas emanadas del volcán mantenían cubierto el paso fronterizo Cardenal Samoré, que seguía ayer vacío, a la espera de que se autorice su reapertura.

Una actualización sobre el estado de la erupción del cordón volcánico Caulle, indica que su evolución es imprevisible y puede durar meses, dijeron tanto el vulcanólogo chileno Alfredo Lahsen como su colega argentino Gustavo Villarrosa. De todos modos, la situación ayer era de disminución de la actividad sísmica en el lugar. (Redacción central)

Mariana Fernández

Erupción del volcán puyehue


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