Chile: detenciones arbitrarias reavivan conflicto mapuche

Las acusaciones por incendios suman tensión en la Araucanía.

Redacción

Por Redacción

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METRENCO, Chile (AFP).- “Nos golpearon, insultaron y esposaron”, relató la mapuche Guillermina Painevilo, tras sufrir junto a una de sus hijas una detención que fue declarada ilegal por la Justicia y que avaló las históricas denuncias de discriminación de este pueblo en el tensionado sur chileno.

Guillermina vive en la comunidad mapuche ‘José Jineo’, un lugar rodeado de pequeñas casas de madera en la que habitan unas 60 familias y al que se accede después de transitar un difícil camino de tierra en la comuna de Metrenco, región de la Araucanía (unos 700 kilómetros al sur de Santiago), donde se concentran la mayoría de las comunidades mapuches. Aquí, donde sus habitantes mantienen pequeños cultivos de hortalizas para la subsistencia, Guillermina vive junto a sus tres hijos.

El martes pasado divisó desde su casa una columna de humo que salía de una carretera cercana: una decena de encapuchados habían levantado una barricada incendiaria y la policía intentaba dispersarlos con gases lacrimógenos.

Pocos minutos después, un grupo de policías de fuerzas especiales ingresó a la comunidad y uno de los efectivos la golpeó y apuntó con una escopeta teniendo a un bebé en los brazos. Luego, la detuvieron a ella y a su hija Jessica Guzmán. “Nosotros estábamos en mi casa y se veía el humo en la carretera y salimos a mirar los manifestantes que estaban a unos 600 metros de nosotros. Los carabineros nos golpearon, insultaron y esposaron”, relata a la AFP.

Habría sido una detención más, uno de los tantos violentos allanamientos policiales que denuncian las comunidades mapuches en esta zona, pero un video grabado con un celular por una de sus hijas le dio un giro a la historia. Mostró la dureza con que actuó la policía y se constituyó en una prueba suficiente para que un tribunal declarara ilegal la detención de ambas mujeres y que la fiscalía local ordenara una investigación por abuso de poder.

“‘¿Por qué están grabando, indias de mierda?’, nos gritaron los carabineros”, narró Guillermina, para quien su detención es la muestra más patente de la discriminación con la que debe lidiar el pueblo mapuche, reducido hoy a unas 700.000 personas, sobre una población total de unos 16 millones de habitantes, con niveles de pobreza superiores.

En medio de una reivindicación por tierras que consideran suyas por derechos ancestrales, la tensión se acrecentó en los últimos días en La Araucanía, después de que el gobierno expresara sus sospechas de que el grupo radical Coordinadora Arauco Malleco (CAM) estaba detrás de un incendio forestal que le costó la vida a siete brigadistas.

La CAM negó los cargos pero la imputación fue suficiente para caldear los ánimos en esta región, que enfrenta el reclamo constante de las comunidades mapuches por la reivindicación de tierras que consideran suyas y que hoy están en manos privadas, principalmente empresas forestales.

“Para ser franco, la tensión ha subido muy extraordinariamente pero no por nosotros, por los garrafales errores del gobierno chileno y las empresas forestales por no respetar a nuestro pueblo”, dijo el líder mapuche José Santos Millao.

Santos Millao, representante de esta etnia en la estatal Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), sufrió también el incendio intencional de su vivienda el fin de semana pasado, en un ataque que es investigado por la Justicia.


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