Chile se defiende ante la demanda boliviana

Por Redacción

Columnistas

Bolivia, es sabido, ha demandado formalmente a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Lo ha hecho en procura de tratar de recuperar la “salida al mar” que perdió como consecuencia de haber sido derrotada en la Guerra del Pacífico y del tratado de paz que se suscribió luego de la misma, tras haber -en su entender- fracasado todas las conversaciones bilaterales sobre el tema.

Evo Morales tiene, además, a un grupo de expresidentes de su país viajando por el mundo, explicando los argumentos y puntos de vista bolivianos. A la manera de “enviados especiales” tratando de mostrar que, sobre la cuestión, Bolivia está unida. Lo que es así. Y ha encontrado un inesperado “aliado” en el presidente uruguayo José Mujica que (seguramente por imprudencia simpatías ideológicas) es ahora de opinión que Unasur toda debiera apoyar el reclamo boliviano, cosa que, por el momento al menos, no ha sucedido.

Por esto, Chile está en este momento también enviando a sus expresidentes a explicar sus propias razones y argumentos frente al reclamo boliviano. Ante el mundo entero. Planificada y ordenadamente.

Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Sebastián Piñera tendrán a su cargo ese cometido. En viajes que, para ello, se materializarán durante este mes y están siendo coordinados desde la Cancillería del puntilloso país trasandino.

Ricardo Lagos irá a Londres. Sebastián Piñera hará lo propio en Trinidad Tobago, Barbados y las Bahamas. Y luego en Canadá y México. Eduardo Frei, por su parte, se ocupará de El Salvador, Panamá, Costa Rica y más tarde de Guatemala.

Todo esto antes de que se reúna la Celac en Costa Rica, el 28 de enero. En paralelo se están desarrollando visitas de otros personeros chilenos, incluyendo algunos del sector privado.

En señal discreta de malestar y disconformidad, la presidenta de Chile no asistirá a la reasunción presidencial del autoritario y sempiterno Evo Morales, en La Paz, que tendrá lugar hoy.

Chile está asimismo anunciando que, en este tema, no aceptará jamás mediación alguna. Para alejar tempranamente la posibilidad de que, de pronto, la intente el “intervencionista” papa Francisco. Que, según dicen los diplomáticos bolivianos, pidiera ya a Evo Morales todos los “antecedentes” de la disputa.

Por su calidad de argentino, creemos que el papa no debiera intervenir, sin que tenga previamente para ello el consentimiento expreso de ambas partes. Lo contrario sería, en nuestra opinión, un serio error.

Ocurre que el tema, por lo demás, no es sólo emotivo, sino que tiene profundos y complejos ribetes jurídicos que impiden que se lo tome a la ligera. Y existe toda una suerte de alternativas posibles, ciertamente mucho más allá de la alternativa misma de una eventual “recuperación” de soberanía, como pretende Bolivia.

Emilio J. Cárdenas

Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

Emilio J. Cárdenas