Así fue el hallazgo del dinosaurio en honor a un Nobel de Argentina
El hallazgo en Neuquén, comenzó cuando un gendarme encontró huesos. Tras una década de espera, paleontólogos del CONICET lograron rescatar y nombrar al nuevo dinosaurio en honor a Houssay.
“Lo más difícil fue la espera de tantos años para que salga a la luz”, dice a Diario RÍO NEGRO el doctor en biología Leonardo Filippi, investigador en paleontología del CONICET en Neuquén, que pasó años soñando con mostrarle al mundo el esqueleto de un dinosaurio que nadie conocía.
Junto con colaboradores, el científico logró rescatar en La Invernada los huesos de una especie nueva y sorprendente.
Todo empezó en 2003, cuando un oficial de Gendarmería Nacional se topó con unos huesos asomando en una vieja picada petrolera cerca de Chos Malal.
El lugar era tan complicado que los fósiles quedaron allí, esperando una década entera hasta que en 2013, gracias a la apertura de caminos por la empresa ExxonMobil, los paleontólogos pudieron regresar y comenzar la excavación.
“Todos los momentos tienen algo de dificultad, paciencia y trabajo”, afirma Filippi, pero reconoce que la espera fue el mayor reto.
El rescate no fue fácil. Había que sacar, proteger y trasladar bochones de roca con huesos de millones de años sin que se rompieran. Se usaron camiones con grúa porque el peso era enorme.
Así llegaron al laboratorio del Museo Municipal “Argentino Urquiza”, donde empezó el trabajo de limpieza, estudio y reconstrucción de la historia de los restos fósiles.
El resultado: describieron una especie desconocida que llamaron Yeneen houssayi, en honor a la cultura tehuelche (Aónikenk, que significa “espíritu relacionado al invierno”) y a Bernardo Houssay, el primer presidente del CONICET y Premio Nobel de Medicina.
Cuando vivía, el dinosaurio medía entre 10 y 12 metros de largo y pesaba unas 8 o 10 toneladas. Tenía la cabeza pequeña y el cuerpo largo, con cuello y cola extensos.
Lo más importante para los científicos fueron sus vértebras dorsales, todas conservadas, que permitieron identificarla como una nueva especie del grupo de los titanosaurios.
En el mismo lugar encontraron también los restos de un dinosaurio juvenil (solo un hueso de la cadera) y partes de un tercer ejemplar, que parece pertenecer a otra especie y será estudiado en el futuro.
Hace más de ochenta millones de años, esa zona estaba llena de ríos y vegetación, aunque los restos de plantas hallados no permiten saber exactamente cuáles crecían allí.
“El hallazgo de la nueva especie de dinosaurio ayuda a entender mejor la increíble variedad de titanosaurios que vivieron en la Patagonia”, resalta Filippi.
Los científicos se preguntan si la diversidad se debía a estrategias de alimentación diferentes o si hubo un recambio de especies. Por ahora, la tierra guarda la respuesta.
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