Del descarte al superalimento: la pera Williams se reinventa en polvo funcional
Científicos del Conicet en Neuquén transforman los residuos de la fruta en un polvo rico en fibra y polifenoles.
Un equipo de científicas de Neuquén y Buenos Aires convirtió los restos del enlatado de peras Williams en polvos llenos de fibra y polifenoles, capaces de sumar valor nutricional a los alimentos.
La innovación, que fue reportada en la revista especializada Foods, muestra que lo que antes terminaba en la basura puede transformarse en un ingrediente útil, rico y amigable con el ambiente.
Detectaron que los polvos mantienen mucha fibra y compuestos bioactivos, y funcionan muy bien para usarse en la industria alimentaria. Así, el descarte de la pera gana un nuevo destino y ayuda a la economía circular.
El estudio fue realizado por Milagros Gómez Mattson, Susana Diez, Paula Sette, Francisco Garrido Makinistian, Lorena Franceschinis y Daniela Salvatori, del instituto PROBIEN, que depende del CONICET y la Universidad Nacional del Comahue en Neuquén, y colegas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Residuos que suman
La agroindustria genera toneladas de residuos que suelen desperdiciarse, aunque tienen fibra y nutrientes. Las investigadoras se plantearon averiguar si los restos de pera Williams podían ser un ingrediente funcional sin usar procesos complejos que quiten nutrientes.
Se enfocaron en el efecto de sumergir el residuo en ácido y en el tamaño de partícula del polvo final. También analizaron si el polvo era seguro, libre de metales pesados y de toxinas como la patulina.
Recolectaron residuos de pera Williams (semillas, corazones, pedúnculos, cáscara y pulpa) de la empresa Ceres de Río Negro. Una parte se sumergió en ácido cítrico, se secó a 70°C durante tres horas, se molió y se tamizó en dos tamaños: menor a 210 y menor a 590 micrones.
Los polvos obtenidos a partir de los residuos de pera mostraron un alto contenido de fibra dietaria, entre 52% y 54%, y niveles destacados de polifenoles, de 390 a 567 mg GAE/100 g. El análisis confirmó la ausencia de contaminantes como patulina y metales pesados, y una calidad microbiológica apta para consumo alimentario.
Todos los polvos presentaron buenas propiedades tecnológicas, como alta hidratación, baja absorción de aceite y estabilidad física, lo que facilita su incorporación en alimentos. Así, el trabajo demostró que los residuos de pera pueden transformarse en ingredientes funcionales seguros y nutritivos.
Las investigadoras consideran que los polvos en base a peras podrían utilizarse en la industria de alimentos para enriquecer productos con fibra y antioxidantes. La técnica es simple y económica.
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