La mojarra desnuda de Río Negro podría convertirse en el pez emblema de la Argentina
Un reconocido especialista en zoología, el doctor Hugo López, impulsa que la especie, que es exclusiva del arroyo Valcheta, reciba un lugar de honor nacional para promover acciones de protección e interés en su conservación.
La mojarra desnuda es un pez diminuto y transparente que solo habita en las nacientes del arroyo Valcheta, en la Meseta de Somuncurá, en la provincia de Río Negro.
Un reconocido científico y especialista en el estudio de los peces, Hugo Luis López, doctor en ciencias naturales, ex jefe de la división de zoología de vertebrados del Museo de La Plata, y miembro honorario de la Fundación Ázara, propuso que esa especie autóctona sea declarada el pez emblema de la Argentina, para protegerla y reconocer su valor único.
La iniciativa deberá ser evaluada durante el Primer Congreso Argentino de Ictiología (CAI 2026) que se llevará a cabo bajo el lema «Conocer, desarrollar y conservar en tiempos de crisis». Se celebrará del 18 al 21 de octubre de 2026 en Santa Fe.
“La propuesta surge al considerar que la mojarra desnuda representa la biodiversidad del país, la historia evolutiva y el esfuerzo de quienes dedican su vida para conservarla. Destacar a la mojarra desnuda podría ayudar a que más personas se interesen en su conservación”, afirmó López.
Características únicas
“La mojarra desnuda no tiene escamas en su adultez, lo que la diferencia de otros peces de la región y le da el nombre. Las pierde durante su desarrollo”, aclaró López. Su cuerpo se adaptó a las aguas termales donde habita, lo que fascina a científicos y naturalistas.
Su distribución es tan limitada que si el arroyo Valcheta se seca o se contamina, toda su población podría desaparecer.
El aislamiento en ese pequeño hábitat ayudó a la mojarra a sobrevivir durante miles de años. Resistió cambios que afectaron a otras especies. Se puede decir que ese rincón de aguas estables y cálidas resguardó a los ejemplares.
Sin embargo, hoy la mojarra desnuda enfrenta amenazas serias, como la construcción de canales para riego, el pisoteo del ganado y la introducción de peces exóticos que pueden competir por alimento o depredarla.
En 1986, la Meseta de Somuncurá fue declarada Reserva Provincial, un logro impulsado por naturalistas comprometidos con la región. En 1994, la provincia de Río Negro la declaró Monumento Natural, y le dio valor y protección legal.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) la incluyó en la categoría “En Peligro”, y científicos argentinos la consideran una especie de máxima prioridad. Esos reconocimientos abrieron la puerta a proyectos de conservación específicos en la zona.
La Fundación Somuncura lleva adelante planes de conservación que, aunque comenzaron con la protección de la ranita de Valcheta, también benefician directamente a la mojarra desnuda.
El trabajo de campo incluye monitoreo del arroyo, control de especies invasoras y educación ambiental en escuelas locales.

El presidente de la Fundación, el doctor Federico Kacoliris, recibió el “Oscar verde” en 2025 por su labor en la zona.
Gracias a esos esfuerzos y con la colaboración local, creció la conciencia sobre la importancia de la mojarra desnuda, se protegió parte de su hábitat y se compartió su historia en museos y congresos científicos.
Sofía Quiroga, investigadora del Centro de Investigaciones y Transferencia de Río Negro, que depende del Conicet y la Universidad Nacional de Río Negro, y cofundadora de la Fundación Somuncurá, opinó: «La propuesta de declarar a la mojarra desnuda como pez emblema nacional es fundamental porque esta especie es un verdadero tesoro evolutivo y un relicto biogeográfico”.
A diferencia de otros peces icónicos, “la mojarra cuenta una historia única: su linaje de origen paranoplatense es el testimonio vivo de un pasado remoto donde las aguas cálidas del norte llegaban hasta la Patagonia. Está refugiada exclusivamente en las nacientes termales del arroyo Valcheta y evolucionó aislada durante milenios al punto de perder sus escamas”.
Se trata de una especie microendémica, es decir, “no existe en ningún otro lugar del mundo. Elegirla como símbolo destaca esta rareza excepcional y es un llamado urgente a proteger nuestros ecosistemas frente a la extinción».

Historia y descubrimiento de una especie exclusiva y en peligro
El primer registro científico de la mojarra desnuda ocurrió en 1903, cuando el austríaco Franz Steindachner la describió a partir de ejemplares enviados desde Argentina. El Dr. Carlos Berg, entonces director del Museo Argentino de Ciencias Naturales, fue quien coordinó el envío de los peces para su estudio en Europa.
El ingeniero Pedro Ezcurra, encargado de recolectar los ejemplares, desempeñó un papel clave aunque su aporte no quedó formalmente registrado en el trabajo original. Ezcurra, que luego sería Ministro de Agricultura, probablemente no imaginó la importancia que tendría su hallazgo más de un siglo después.
Este descubrimiento unió el trabajo de científicos argentinos y europeos, y sentó las bases para el reconocimiento de la mojarra desnuda como una especie única del patrimonio natural de Argentina.
La mojarra desnuda es un pez diminuto y transparente que solo habita en las nacientes del arroyo Valcheta, en la Meseta de Somuncurá, en la provincia de Río Negro.
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