Cinco presentaciones para las PASO en Río Negro y el macrismo podría no ir por el Senado



Río Negro tendrá en el proceso de la PASO de agosto –por lo menos– cinco listas. Así se advertía anoche en la previa del cierre de las inscripciones, con tres frentes con sus referencias nacionales y el oficialismo provincial.

Además de las advertidas participaciones del Frente de Todos, de Juntos por el Cambio, del Frente de Izquierda y Juntos por Rio Negro, se conoció de la inscripción de Nuevo MAS, impulsado por el roquense Aurelio Vázquez. Este dirigente encabeza al tramo a Diputados, acompañado por Maria Llanes y Ricardo Chaves. Al Senado proponen Natacha Gomez, Aquiles Añazco Nieto y Laura Gavuzzo.

Definidas las candidaturas principales, las agrupaciones se centraron ayer en las formalidades y, también, en completar las nóminas al Senado y Diputados.

La mayor complejidad apareció en el macrismo. Ocurre que llegaron –finalmente– las pretensiones de Casa Rosada, incluyendo bajar la lista acordada para el Senado, liderada por Marcelo Cascón. Esa travesía siempre se analizó en Capital Federal mientras la dirigencia provincial desconocía de la maniobra, y también subestimó esa operación electoral. Ayer arribó el mandato y las fuerzas locales entraron en crisis.

La autoexclusión macrista en Río Negro para el Senado –que alentó el senador Pichetto– libera la marcha del gobernador Alberto Weretilneck a la Cámara Alta.  Ese favor pretende su compensación: un gesto, tal vez, una mueca, en apoyo a la reelección de Mauricio Macri. Hasta ahora, el gobernador se resistió a cualquier formal respaldo o algo parecido.

Fracasó un desesperado intento por encontrar un reemplazo de Cascón. Entonces el Jefe de Gabinete, Marcos Peña ordenó ayer al interventor del Pro, Enrique Braun y al diputado Sergio Wisky a que se retirara el tramo del Senado. Ambos hablaron con la radical Lorena Matzen, que se negó. También la llamó el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo.

En el rechazo radical, la cúpula arista acercó una salida de momento: la presentación total y, después, evaluar –con tiempo y otros componentes– retirar las candidaturas a la Cámara Alta.

Matzen incluso amenazó con romper lo acordado y enfrentar a Wisky en la PASO.

El último paso (al cierre de esta edición) preveía una obligada presentación de la lista acordada, evitando una sangría, y se evaluará, entre hoy y mañana, el retiro del apartado al Senado. En realidad, un preanuncio de esa deserción parcial.

Frente de Todos y Juntos

Weretilneck seguía ese proceso. A las 22,07 del viernes ya había informado de sus tres candidatos principales a Diputados. El lunes lo hizo con el Senado. Juntos ayer completó sus nóminas.  Se sumó a Mercedes Ibero a la Cámara Alta y se completó para la Baja con Elizabeth Mereles de SAO, Ariel Avalos de Cipolletti y Mariam Pérez de Maquinchao.

Por su parte, las decisiones centrales en el FpV (hoy Frente de Todos) llegaron desde el Instituto Patria. Anteanoche, el exsecretario general, Oscar Parrilli llamó y notificó a los actores. Martín Doñate a la cabeza en el Senado, y Martín Soria en Diputados. El roquense pretendía liderar por la Cámara Alta. Igual deseo tenía Silvina García Larraburu, relegada al segundo lugar de la boleta senatorial. La oferta del neuquino a Magdalena Odarda fue una suplencia,  que la senadora rechazó y se quedó con otras promesas. La diputada Silvia Horne si aceptó.

Parrilli no fue solo un notificador, también posicionó a la economista cipoleña Graciela Landriscini, la exdecana de Economía en la UNC.

La faena de completar las plantillas recayó en Río Negro y en el diputado Doñate. Se sumó al arquitecto viedmense Gustavo Casas. En Diputados incorporó al intendente de Campo Grande, Pedro Dantas, con un valor político por su ligazón con Ariel Rivero y el senador Pichetto.

Cambiemos en Río Negro y sus dimensiones paralelas

Cambiemos vivió en dimensiones paralelas su cierre de candidaturas. Un escenario en Río Negro –con nexo casi inexistente con Nación– y otra vivencia en Casa Rosada. Ayer se cruzaron ambos mundos y, obviamente, terminó en conflicto.

Sin mandato, la dirigencia macrista en la provincia se sintió liberada y negoció –con secuelas– sus listas.

Otro universo existía en Buenos Aires. Intercambiaban opciones con el partido del gobernador Weretilneck, con el propósito que éste comprometiera algún apoyo a la fórmula presidencial. Se ideó que Juntos abriera su nómina al Diputados, pero el rionegrino se negó, a pesar de que lo pensó y eso explica la demora del viernes en la confirmación de sus candidatos definidos.

Cerrado ese camino de cierta convivencia, el senador Miguel Pichetto recién se interesó con la lista propia y se intranquilizó con la postulación del radical Marcelo Cascón.  Jefatura de Gabinete encomendó al diputado Sergio Wisky a trabajar en otras direcciones. Por ejemplo, viajó el viernes a Cipolletti para insistir con un ofrecimiento al empresario cipoleño Juan Schroeder, quien mantuvo su rechazo a la propuesta para el Senado.

Al final, Pichetto y Marcos Peña se enfilaron para concretar una misión evaluada en la semana: participar exclusivamente con Diputados, procurando la reelección de Wisky. Así, se ordenó la ejecución de la operación “bajada” del tramo del Senado, exponiendo carencias propias y otorgando otra concesión a Weretilneck.  El gobernador –hasta ahora– le clausuró todo paso electoral compartido, pero Pichetto y el mando macrista no se resignan a su neutralidad.


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