Clínica médica, la segunda terapia intensiva de Cipolletti

El servicio trabaja a “cama caliente” hace más de tres meses. Es el filtro para evitar que los pacientes covid lleguen al respirador. En promedio, ingresan tres personas por día.

Los cascos con oxígeno están dando  buenos resultados. El centro de salud cuenta con más de 20 dispositivos.

Los cascos con oxígeno están dando buenos resultados. El centro de salud cuenta con más de 20 dispositivos.

Sobre la pared de la sala de reuniones del servicio de clínica médica del hospital de Cipolletti hay una larga lista con nombres, son más de 40. Los que figuran en color rojo son los pacientes graves, el resto está escrito en azul. Hay una mujer de 40 años, un hombre de 72, otro de 69, hay de todas las edades.


Hace tres meses que la demanda en el sector “estalló” por el brote de casos de coronavirus.
Hoy es uno de los cuellos de botella que atraviesa el sistema de salud pública de Cipolletti junto al servicio de guardia.

Hace meses, también, que clínica pasó a ser la segunda sala de terapia intensiva del centro de salud. Es que el área modificó su estructura y forma de trabajo para asistir a pacientes covid.

La alta tasa de mortalidad en camas de terapia intensiva y el buen resultado que están brindando los cascos con oxígeno modificaron por completo el servicio que hoy tiene como principal objetivo evitar que los internados lleguen al respirador.

“Esto era una sala donde se internaban pacientes estables, hoy es una terapia. Tenemos que ver a cada paciente 4 ó 5 veces por día. Porque tienen el casco puesto, están con oxígeno. Esto cambió todo, olvidate de actividades recreativas o deportivas, del Zoom de tus hijos”, detalló Matías Leanza, jefe del servicio.


El área, ubicada en el corazón del edificio, cuenta con 32 camas, todas están ocupadas y por la gran demanda comenzaron a usar unidades de cirugía y de otros servicios.


Clínica hoy es el termómetro del virus en la ciudad. Allí se recuperan la mayoría de los pacientes que logran vencer al coronavirus, pero también cuenta con un incremento exponencial de la tasa de mortalidad.


“En octubre tuvimos 21 óbitos, eso para una sala de internación de 32 camas es una locura. Es más de un 20% de mortalidad, por esto te digo que esto no es más una clínica médica, no existe una mortalidad de ese porcentaje donde se internan pacientes con patologías estabilizadas”, agregó el médico de 41 años.

En octubre, por ejemplo, ingresaron más 100 personas, solamente hubo dos derivaciones a terapia intensiva. Esto ocurre cuando el pacientes está en gravísimo estado.


“Nosotros tuvimos que cambiar toda nuestra dinámica.
Antes veníamos a la mañana, todos los médicos junto con la residencia, y a la tarde quedaba un médico de guardia, eso desapareció. Hoy es imposible mantener esa estructura. Estamos haciendo refuerzos a la tarde”, precisó el médico.


Otra particularidad del servicio es que decidió permitir el acompañamiento de familiares en pacientes terminales. Con el uso de todo el equipamiento que utilizan los profesionales , los allegados a los pacientes pueden despedirse de sus seres queridos.

“No vamos a parar, pero necesitamos un recambio”


El agotamiento físico y emocional es uno de los principales efectos que la pandemia genera en los agentes sanitarios. Hace meses que vienen reclamando un recambio en el personal para poder descansar y desconectarse. Con la implementación del aislamiento quedaron suspendidas las vacaciones.

Recién en las últimas semanas se permitió una licencia de una semana en algunos servicios críticos como clínica médica, salud mental, guardia y terapia intensiva. Sin embargo, el personal pretende que haya un recambio para evitar que una sobrecarga sobre el personal que queda a cargo.

“Somos un grupo chico. Yo en el Comité de Crisis propuse que tiene que haber un recambio aunque sea para descansar una semana. Pero hoy no hay. Estamos desde abril en esto. Si yo me tomo una semana le queda el doble de trabajo a los chicos , entonces necesitamos que ingresen más profesionales”, contó Leanza.

En los últimos días hubo un amesetamiento en la curva de contagios en Río Negro, pero por ahora “está muy alto”. Desde el sistema creen que habrá una baja en los próximos 15 días, pero se esperan nuevos rebrotes después de las fiestas de fin de año.


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