Clubs de literatura erótica: la fuerza de Grey
Con “Cincuenta sombras de Grey” la literatura erótica ha pasado al ámbito social en el Reino Unido: muchos británicos no quieren ya leerla sólo bajo las sábanas sino que prefieren debatir al respecto en clubs de literatura erótica. Robin lee en voz alta en la librería “The Bökship” en el este de Londres, un capítulo del libro de Philip Hensher “King of the Badgers”, que trata del encuentros de personas para tener sexo en lugares públicos. Los espectadores de Robin son los “perversos”, como se autodenominan irónicamente los círculos de literatura erótica en sus webs. Para formar parte del “Erotic Book Club” sólo hace falta traer dos cosas: una botella de vino y pensamientos mordaces. La mayoría de los participantes están al final de la veintena y la mitad de la treinta y cada uno tiene su propio motivo para acudir. Una participante está escribiendo un trabajo sobre el erotismo en el arte y busca inspiración; otra busca un pequeño empujón que dé nuevos aires a su vida cotidiana. “Aquí me siento más libre, con mis colegas no puedo hablar de estas cosas”, cuenta la mujer que trabaja cuidando niños. Hasta hace unos meses, la mesa de madera era suficiente para acoger a los asistentes a este club de lectura en el que congregaban los “freaks” de la literatura erótica; pero desde el fenómeno “Cincuenta sombras de Grey” el sitio escasea. (DPA)
Con “Cincuenta sombras de Grey” la literatura erótica ha pasado al ámbito social en el Reino Unido: muchos británicos no quieren ya leerla sólo bajo las sábanas sino que prefieren debatir al respecto en clubs de literatura erótica. Robin lee en voz alta en la librería “The Bökship” en el este de Londres, un capítulo del libro de Philip Hensher “King of the Badgers”, que trata del encuentros de personas para tener sexo en lugares públicos. Los espectadores de Robin son los “perversos”, como se autodenominan irónicamente los círculos de literatura erótica en sus webs. Para formar parte del “Erotic Book Club” sólo hace falta traer dos cosas: una botella de vino y pensamientos mordaces. La mayoría de los participantes están al final de la veintena y la mitad de la treinta y cada uno tiene su propio motivo para acudir. Una participante está escribiendo un trabajo sobre el erotismo en el arte y busca inspiración; otra busca un pequeño empujón que dé nuevos aires a su vida cotidiana. “Aquí me siento más libre, con mis colegas no puedo hablar de estas cosas”, cuenta la mujer que trabaja cuidando niños. Hasta hace unos meses, la mesa de madera era suficiente para acoger a los asistentes a este club de lectura en el que congregaban los “freaks” de la literatura erótica; pero desde el fenómeno “Cincuenta sombras de Grey” el sitio escasea. (DPA)
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