Colombia y la cuña de Chávez
RODRIGO RUIZ TOVAR DPA
Un presidente, Hugo Chávez, y un país, Ecuador, se convirtieron en protagonistas de primer nivel en la campaña presidencial de Colombia por los constantes pronunciamientos que tuvieron que hacer los candidatos sobre sus plataformas de política internacional en estos dos frentes. Chávez, que desde hace tiempo metió en el “congelador” las relaciones con su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, se mantuvo en silencio en las primeras semanas de la campaña, pero luego comenzó a dar opiniones que al otro lado de la frontera fueron interpretadas de inmediato como una injerencia indebida. El mandatario venezolano hizo fuertes críticas contra el aspirante del oficialismo, Juan Manuel Santos, a quien llamó “mafioso” y calificó de “peligroso”, al considerar que en un gobierno suyo puede estallar un conflicto bélico en la región. El enojo de Chávez hacia Santos creció en marzo del 2008, cuando el entonces ministro de Defensa ordenó junto con Uribe un ataque del Ejército colombiano en territorio de Ecuador contra un campamento de las FARC. Las críticas de Chávez empezaron cuando Santos, que lideraba las encuestas al comienzo de la campaña, empezó a caer frente al empuje de Antanas Mockus, del independiente Partido Verde, lo cual despertó muchas suspicacias entre observadores políticos. Según dirigentes de la oposición colombiana, el propio gobierno de Uribe buscó la forma de involucrar a Chávez en la campaña para que éste no se quedara callado, con la supuesta intención de que sus críticas mostraran quién era su antípoda entre los candidatos. Para el postulante del opositor Partido Liberal, Rafael Pardo, Chávez se convirtió así en el “jefe de debate” de Santos. Jorge Londoño, gerente de la firma especializada en encuestas Invamer Gallup, dice que sondeos hechos en los últimos tiempos han demostrado que la opinión pública colombiana rechaza en un alto porcentaje a Chávez, por lo que sus comentarios contra Santos pudieron favorecer al candidato en lugar de perjudicarlo. El politólogo y ex guerrillero León Valencia lo dice abiertamente: “El presidente Hugo Chávez quiere que el próximo mandatario de los colombianos sea Juan Manuel Santos”. “La guerra es impensable. Pero mantener la tensión entre los dos países es supremamente rentable para líderes políticos que nutren su popularidad del terror a las agresiones y de la exacerbación del nacionalismo. Chávez ha derivado una parte de su aceptación en los votantes de esa constante confrontación con Uribe y el mandatario colombiano ha hecho lo mismo. Chávez aspira a que la situación permanezca y Santos es el candidato ideal para ello”, señala. Santos recibió expresiones de solidaridad de sus rivales a raíz de una orden de arresto dictada por un juez de Ecuador que lo investiga por el bombardeo del 2008 contra el campamento guerrillero. Más cauteloso que Chávez, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, insistió en la separación de poderes en su país y no hizo descalificaciones contra Santos, aunque en círculos políticos colombianos se instaló la idea de que desde ese país también había injerencia en asuntos internos. Santos dijo sentirse “orgulloso” de haber dado la orden de atacar el campamento en Ecuador, pero manifestó que sería “irresponsable” contestar preguntas basadas en hipótesis, como si ordenaría un ataque contra otra base guerrillera ubicada en Venezuela. Mockus y el candidato izquierdista Gustavo Petro coinciden en que Colombia incurrió en una violación del derecho internacional al ejecutar acciones militares en otro país, aunque dijeron que sus eventuales gobiernos no extraditarían a Santos. Todos los candidatos afirman que buscarán normalizar las relaciones con Ecuador y Venezuela, aunque Santos comentó que Chávez seguirá buscando “el fantasma de un enemigo internacional”. “Uno puede elegir en Colombia a la madre Teresa de Calcuta de presidenta y tendrá dificultades en sus relaciones con Venezuela”, afirmó alguna vez el candidato.