Cómo el Estado Islámico recluta seguidores en la red
¿Cómo es que las atraen? ¿Cuál es el perfil de la adolescente que cae en la organización EI? ¿Cuál es la estrategia del Estado Islámico para seducirlas de tal modo que las adolescentes dejan sus familiares y países de origen para sumarse a las milicias?
EL MUNDO
Las fuerzas de seguridad alemanas buscan a dos adolescentes de 15 y 18 años que al parecer viajaron a Siria para unirse a las filas de la milicia radical Estado Islámico (EI).
Los investigadores tienen indicios de que ambas volaron a Turquía a principios de marzo. Desde entonces están desaparecidas, señalaron las oficinas de criminalística de Sajonia-Anhalt y Turingia, estados federados del este de Alemania de donde provienen las jóvenes.
Las fuerzas de seguridad intentan ubicar a las adolescentes para devolverlas a Alemania, pero por el momento no está claro si ya llegaron a territorio controlado por el EI.
Este no es un caso aislado. En los últimos meses más de 100 adolescentes de distintos países han sido captadas por el EI, se denunció.
¿Cómo es que las atraen? ¿Cuál es el perfil de la adolescente que cae en la organización EI? ¿Cuál es la estrategia del Estado Islámico para seducirlas de tal modo que las adolescentes dejan sus familiares y países de origen para sumarse a las milicias?
“Las chicas que se unen a esta organización buscan aventuras y algunas se proyectan en un mundo imaginario, soñando casarse con un combatiente”, asegura Hasan Hasan, autor del libro “ISIS: en el interior del ejército del terror”.
Pero una vez que su sueño se desvanece, muchas reclutas se dan cuenta de que zafarse de los tentáculos del Estado Islámico puede costarles la vida, afirman.
Más de 120 personas habrían muerto entre octubre y diciembre pasados tratando de escapar de los territorios del ISIS, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
“No pagamos alquiler aquí. Las casas te las dan gratis. Nunca pagamos cuentas de electricidad o de agua. Podés sobrevivir aunque no hables en árabe, podés encontrar casi cualquier raza y nacionalidad. Los controles médicos y los medicamentos son gratuitos. El Estado Islámico paga en tu nombre”, escribe en su cuenta de la red social Tumblr una malasia de 26 años que desde febrero pasado vive en Siria, donde viajó para casarse con un combatiente del Estado Islámico. Desde las redes sociales, donde se hace llamar “Shams”, contesta preguntas, da consejos y, sobre todo, da detalles de su vida cotidiana viviendo en el llamado “califato islámico”.
Es una de las tantas reclutadoras del grupo extremista, que se presentan como afortunadas musulmanas que han escapado de sus países natales y se dedican, a través de fotos e historias, a mostrar las supuestas maravillas de ser una “novia yihadista”.
Se llaman a sí mismas mujajirah que significa viajeras, inmigrantes o “la que hace el peregrinaje” y son parte del aparato de propaganda del Estado Islámico. Las mejores herramientas de reclutamiento de este grupo terrorista, han probado ser las redes sociales, analiza la profesora de la Universidad de Massachusets y autora del libro “Bombshell: Mujeres y Terrorismo”, Mia Bloom. “Utilizan todas las redes sociales. Desde Twitter a Facebook, hasta Ask.fm. Son las plataformas que están usando porque son interactivas y pueden atraer a mujeres jóvenes manejando una herramienta en la que las niñas se sienten más cómodas”, asegura Bloom.
“En el Estado Islámico se harán cargo de ti y no se burlarán de tu fe”, escribe también en su cuenta de Tumblr Aqsa Mahmood, de 20 años, la reclutadora escocesa que se cree que puede estar vinculada al viaje de las tres adolescentes británicas, de 15 y 16 años, que huyeron la semana pasada supuestamente a Siria.
Mahmood se fue el año pasado de su casa y luego se convirtió en una de las voceras y reclutadoras más activas del Estado Islámico. Su misión: inspirar a jóvenes a dejar Occidente y unirse a la yihad. “También vemos que el EI usa intermediarios, como Aqsa Mahmood, para aproximarse a las jóvenes, porque de esta manera no están hablando con un anciano, sino que están haciendose amigas de una chica cool y mayor con la que se pueden relacionar”, explica Bloom.
El Estado Islámico ha reclutado al menos 100 adolescentes europeas y norteamericanas y las ha llevado a Raqqa, la ciudad siria, bastión del EI. Una razón de eso es que los hombres superan en gran número a las mujeres. Según Bloom, la proporción sigue siendo 10 a 1.
“Creo que deben haber alrededor de 750 mujeres extranjeras en EI. También mujeres locales que son las hijas, madres y hermanas de los combatientes extranjeros que sabemos son entre 15 y 20 mil”, dice Bloom.
Todos estos testimonios, son parte de la campaña mediática del EI en la redes sociales, que se encargan de crear verdaderas fantasías y así radicalizar y convencer de viajar a Siria a distintas jóvenes occidentales. “Las motivaciones varían. Algunas están buscando diversión, mientras otras están buscando un final de cuento de hadas. Muchas de las niñas, antes de irse, piensan que van a tener una vida emocionante, pero de hecho, la realidad de lo que serán sus vidas, es cualquier cosa menos eso”, opina la profesora.
Casos como el de Aqsa Mahmood hay varios. Famosas en Internet son la canadiense Umm Haritha, muy activa en Twitter, y la malasia Shams: supuestas mujeres de la yihad, que relatan las glorias del EI y contestan preguntas.
“A diferencia de plataformas anteriores, como los videos (Youtube), las redes sociales en la web permiten a las personas que postean, interactuar a través de múltiples aproximaciones. Esto le permite al reclutador construir un lazo de confianza y dejar de lado las sospechas naturales que alguien tendría al ser contactado por un extraño en Internet”, dice Bloom.
El mensaje que trasmiten los terroristas
Un grupo de agricultores guarda fila para obtener su parte del abono que, guardado en un saco, reparte la milicia Estado Islámico.Uno de sus miembros, inclinado sobre su laptop, realiza el protocolo. La escena forma parte del un fotoreportaje que la “oficina agraria” del EI afirma haber creado en su Provincia al Furat, como denominan a la región conquistada en el norte de Irak, a lo largo del río Éufrates.
Otras instantáneas muestran cómo los yihadistas, con las manos sucias de aceite, ponen en marcha una bomba de agua. El mensaje que intentan transmitir es claro: la región controlada por el EI florece.
El pasado verano (boreal), la milicia se catapultó a los titulares a base de brutales actuaciones. Los yihadistas fundaron su autodenominado “califato” en Siria e Irak, decapitaron a periodistas y cooperantes, asesinaron a “infieles” y los enterraron en fosas comunes. Y todas esas imágenes llegaron sin filtro alguno a la opinión pública, pues el EI libra otra gran batalla fuera de su territorio: Internet.
La milicia está sabiendo manejar la red para sus propios fines como ninguna otra organización terrorista lo había hecho hasta ahora. Por Internet circulan videos con estética hollywoodiense en los que los yihadistas hacen gala de toda su brutalidad, pero que no son más que un espectáculo del horror para Occidente.
En otras decenas de metrajes, podcast y centenares de series fotográficas, su objetivo es retratar la vida libre de preocupaciones en la zona controlada por el EI. Sólo una parte se ocupa de los éxitos militares: el resto es propaganda de la supuestamente floreciente vida en la zona bajo su dominio.
Para expandir su propaganda, la milicia se apoya en miles de seguidores. El instituto político estadounidense Brookings contó entre octubre y noviembre de 2014 al menos 46.000 perfiles en la red social Twitter que respaldan al EI. Tres cuartos de los tuits los envían en árabe y la mayoría proceden de Irak, Siria, Arabia Saudí, Egipto y otros países árabes.
De este modo, el EI consigue sumar seguidores de todo el mundo entre quienes lo tienen muy complicado para viajar al “califato”, pero sí pueden contribuir a la yihad a través de un clic de ratón. Los simpatizantes de la milicia son más activos en Twitter que los usuarios medios, señala el informe de Brookings, y además están estrechamente unidos entre ellos.
Twitter se enfrenta así a un enorme desafío. Según la compañía, diariamente se envían unos 500 millones de tuits y revisarlos todos no es factible, explicaba recientemente el director de asuntos legales de Twitter Vijaya Gadda al Congreso estadounidense. Así, la red social se apoya en las quejas de usuarios que llaman la atención sobre determinados perfiles y tuits. Y durante las 24 horas del día se analiza si éstos atentan contra las normas de Twitter.
“Hemos cancelado miles de perfiles de Twitter de organizaciones terroristas o simpatizantes, porque su representación de la violencia atenta contra nuestras condiciones de uso”, escribió Gadde. Y lo mismo sucede con numerosos videos de YouTube que acaban siendo eliminados de esta plataforma perteneciente al gigante Google. Pero se trata de un círculo vicioso, pues los islamistas pronto crean nuevos perfiles. No obstante, afirma Brookings, eso cuesta tiempo y esfuerzo, con lo que se obstaculiza la expansión de la propaganda.
Agencias DPA, AFP y La Tercera
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