Cómo sigue la vida en Newtown, Connecticut
La visita del presidente Obama marcó el inicio de otra época en la ciudad que vive el peor horror de su historia, según admiten los vecinos. Mañana reabren las escuelas. El recurso de la fe para superar el dolor.
TRAS LA MASACRE
La vida sigue, dicen algunos, ante el pesebre viviente que acaban escenificar la noche del sábado en el barrio de Sandy Hook, muy cerca del colegio de primaria en el que el viernes Adam Lanza entró armado hasta los dientes y se ensañó con 20 niños y seis adultos, a los que ejecutó uno a uno con varios disparos antes de suicidarse. En casa había dejado el cadáver de su madre, propietaria de las armas.
“Aunque sea muy triste decirlo, esto nos hace más fuertes como comunidad”, afirma Doug, que se definen como “muy creyente”. Habla frente al nacimiento, en el que la Virgen mantiene en brazos un bebé real, el suyo, y donde, a pesar de las consideraciones del papa Benedicto XVI, hay buey y mula, además de una llama, un camello y al menos un par de patos. “Esta tragedia va a provocar el efecto contrario –insiste Doug-, no va a salir perjudicada nuestra fe en Dios sino que es otra derrota del mal”.
Otro padre, Chris, que va con sus hijos Noel y Michel, responde tajante que, por supuesto, hemos de celebrar la Navidad. “Por ellos, por estos pobre niños que ahora está en el cielo”, afirma. Sin embargo, matiza que “esta herida jamás se nos va a curar, la cicatriz nos quedará por siempre, a los familiares y a todos nosotros, los vecinos de Newtown”.
Las razones que llevaron al pistolero solitario a su locura asesina siguen todavía entre penumbra. Joven retraído y tímido, muchos aseguran que siempre lo vieron como un ser extraño, con dificultades para relacionarse. Sumamente protegido por su madre, Nancy, a ella la mató en primer lugar. Cogió sus armas –ella era una entusiasta de las pistolas y los fusiles- y su coche y marchó hacia la escuela, sin que todavía queden claros que le hizo escoger este escenario.
Al igual que en Fort Hood (Texas), en noviembre del 2009, en Tucson (Arizona), enero del 2011 o el más reciente, en Aurora (Colorado), el pasado julio, el presidente Obama mostró ayer su apoyo a los afectados y a la comunidad en general. Tras reunirse con los familiares de las víctimas y los trabajadores de emergencia, Obama participará en un servicio religioso multiconfesional.
Su marcha marcará el inicio de la otra vida en Newtown. A partir de mañana la ciudad tratará de recuperar el pulso. Será el día en que todas las escuelas, excepto Sandy Hook, reabran sus puertas y reciban a los chicos. Los alumnos de la escuela que fue escenario de la tragedia volverán a clase un día más tarde, el miércoles, pero serán reubicados en otros centros. Aunque todos los padres saben que, al llevar a los niños a la escuela, algo será diferente. Los besos de despedida serán diferentes.
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