Con mi cara no: los peligros del reconocimiento facial en el país

Asociación por los Derechos Civiles (ADC)


El despliegue de esta tecnología con fines de seguridad pública se extiende en Argentina. Cada vez más lugares implementan sistemas sin haber evaluado el impacto en DD.HH.


El riesgo de errores y sesgos contra minorías raciales y sociales es importante

Salta, Córdoba, Mendoza, la Ciudad de Buenos Aires y hasta en Tigre, el reconocimiento facial con fines de seguridad pública se extiende por el territorio argentino sin que las autoridades hayan realizado las evaluaciones correspondientes sobre su impacto en los derechos humanos de los ciudadanos. La implementación de este tipo de herramientas se realiza en un contexto caracterizado por marcos regulatorios desactualizados, información insuficiente sobre las operaciones de compra de esta tecnología y la posibilidad de que su uso se vuelva más habitual en la estrategia de los gobiernos contra la inseguridad.

¿Que es ?

El reconocimiento facial es una tecnología biométrica que permite reconocer e identificar a las personas mediante los rasgos de su rostro. Si bien hay ciertas aplicaciones del reconocimiento facial que son útiles, esta tecnología se extiende cada vez más en Argentina como una herramienta de vigilancia y control. El uso indiscriminado, más la ausencia de una regulación apropiada y precisa está poniendo en riesgo el ejercicio de nuestros derechos fundamentales, el disfrute del espacio público y el desarrollo de nuestra vida en sociedad.

Ésta tecnología utiliza las características físicas y de comportamiento únicas de cada persona. Así, de manera automatizada permite reconocer, autenticar o identificar, a uno o múltiples individuos. Los datos biométricos son datos personales sensibles y se dividen en dos grandes categorías.

Por un lado, los que provienen de las características físicas y fisiológicas: las huellas dactilares, los rasgos faciales, el ADN, el iris, la retina, la forma de una parte del cuerpo como la mano o la oreja, e incluso el mapa de nuestras venas.

Por otra parte, los que se refieren a ciertas características del comportamiento, como son la voz, la firma, el modo de andar o de escribir en un teclado.

El impacto en los derechos humanos, la desactualización de los marcos regulatorios vigentes, la falta de transparencia en la industria de la vigilancia y su rol en las estrategias de la política criminal del Poder Ejecutivo, son algunas cuestiones que deberían impulsar el rechazo de esta tecnología.

La posición de la ONU y los antecedentes en Estados Unidos y el Reino Unido

“La construcción de políticas públicas no puede pensarse desde la solución para luego identificar el problema que se busca resolver. En aquellos lugares donde se utiliza el reconocimiento facial, se deberían haber estipulado con evidencia empírica las medidas que menos interfieran y desgasten los derechos fundamentales, para luego descartarlas si no fueran útiles”, reflexiona Eduardo Ferreyra, oficial de proyecto de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), que impulsa “Con mi cara no”, una iniciativa que busca concientizar sobre los riesgos del reconocimiento facial.

Los peligros del reconocimiento facial han sido señalados en diferentes ocasiones.

En junio de 2019, el Relator Especial de las Naciones Unidas por el derecho a la libertad de expresión expuso frente al Consejo de los Derechos Humanos la necesidad de que los Estados establezcan moratorias inmediatas al uso de las tecnologías de vigilancia, como el reconocimiento facial, hasta que se sancionen regulaciones ajustadas al marco de los derechos humanos.

Entre 2019 y 2020, ciudades de Estados Unidos como San Francisco, Berkeley, Oakland, Alameda, Easthampton, Boston, Springfield, Cambridge, Northampton, Brookline y Somerville aprobaron regulaciones locales para impedir que las fuerzas de seguridad utilicen tecnologías biométricas para vigilar el espacio público.

Además, en el Estado de California una ley prohibió el uso de las cámaras colocadas en los chalecos de los oficiales de policía.

Varias provincias y distritos, como CABA, utilizan este sistema en forma experimental.

En tanto que en agosto del año pasado, la Corte de Apelaciones del Reino Unido falló a favor de una demanda contra el uso del reconocimiento facial en vivo por parte de la Policía de Gales del Sur: estableció que esta tecnología es más invasiva que la simple captura de fotografías o el uso de cámaras de videovigilancia.

En este sentido, determinó que no existen actualmente los marcos jurídicos necesarios para que sea utilizada por las fuerzas de seguridad y que la implementación se realizó sin cumplir correctamente con las evaluaciones del impacto en la privacidad y los sesgos del sistema.

“El Poder Legislativo es clave para limitar y prohibir posibles abusos del reconocimiento facial. Por eso, desde la ADC reafirmamos la necesidad de la discusión pública sobre el uso de esta tecnología. Es importante que exista un debate amplio sobre los aspectos esenciales vinculados al mismo, en un ámbito en el que se puedan convocar expertos y múltiples voces, para definir qué implican las actividades de vigilancia masiva en cualquier espacio público y su interferencia con los derechos fundamentales” completa Ferreyra.

Las razones para evitar su uso hoy


•Uso encubierto o sin consentimiento de la población.

• Inversión de la carga de la prueba: todos son culpables hasta que el sistema / algoritmo determine que no lo son. Afecta garantías del debido proceso.

•Discriminación: la tecnología es imprecisa y arroja un alto porcentaje de falsos positivos contra personas de tez no blanca, mujeres y minorías.

•No existe una regulación detallada que establezca las garantías o establezca condiciones estrictas para su uso (caso de Argentina).

• Filtraciones o hackeos a la base de datos por pobre o nula implementación de seguridad.

•Uso ubicuo, a partir de una aplicación en tiempo real o utilización de fotografías o videos capturados o grabados en el pasado.

• Permite individualizar y realizar un seguimiento preciso de cada persona.

•Facilita la vigilancia masiva en forma automatizada: los algoritmos de reconocimiento facial deben necesariamente detectar todos los rostros que registran las cámaras.


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