Con perdón de la palabra

Con el “buen uso del español” como principal objetivo declarado, la Fundación del Español Urgente ha resuelto que “aporofobia” es la palabra del 2017. A muchos hispanohablantes nos tomó de sorpresa la elección, como sucede cuando el Premio Nobel de Literatura recae en un desconocido poeta retirado del mundo en un país exótico. Y otros tantos nos permitimos ser escépticos sobre la eficacia de esta elección.

Dudamos más incluso al leer los fundamentos que enuncia Joaquín Müller, el director general de la Fundación: “Aporofobia pone nombre a una realidad, a un sentimiento que, a diferencia de otros, como la xenofobia o la homofobia, y aun estando muy presente en nuestra sociedad, nadie había bautizado. Conviene recordar la importancia de poner nombre a las cosas para hacerlas visibles. Si no lo tienen, esas realidades no existen o quedan difuminadas”.

Existe, por cierto, el deplorable sentimiento que la palabra elegida designa –etimológicamente, significa miedo, aversión, rechazo a los pobres– pero la decisión de nombrar no lo hace visible, ni lo mitiga, ni lo condena. Me temo que ni siquiera pone a los aporofóbicos, con perdón de la palabra, frente a sus propias miserias. Otros han explicado antes, a propósito de características propias de la clase media, que el miedo a los pobres es en realidad miedo a la pobreza. Un mal que acecha difusamente, pero que encarna en personas concretas, niñas y niños muchas veces, que duermen en la calle, comen lo que sobró en mesas bien servidas y extienden una mano vacía y suplicante al paso de burgueses asustados. ¿Qué realidades que antes no existían viene a designar la palabra del año? ¿La sola enunciación de aporofobia, como se ha repetido hasta el hartazgo en los medios desde que fue seleccionada, difuminará nuestra mezquindad y nos hará más compasivos?

La Fundación del Español Urgente (Fundéu) fue creada en el 2005 entre la Agencia de noticias EFE y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA). Cuenta con un cuerpo asesor de lingüistas, correctores, periodistas y lexicógrafos y con la colaboración de la Real Academia Española. Recibe consultas y hace recomendaciones a todos quienes utilizan el idioma en los medios y las redes sociales, donde por la forma descuidada en que se escribe da la impresión de que la Fundéu no tiene buena señal.

De las cinco elecciones de palabra del año, esta última es la más inesperada. Además de poco difundida, tiene autora. Una profesora valenciana de Filosofía, Adela Cortina, la escribió por primera vez para la prensa en 1995 y la utilizó en el título de su libro “Aporofobia: el rechazo al pobre”. Ella está encantada con el veredicto de la Fundéu. Dijo que fue “estupendo y extraordinario”. En años anteriores, la fundación había votado por vocablos más populares y decididamente políticos: populismo (2016), refugiado (2015), selfi (2014) y escrache en el 2013.

La curiosa ganadora del 2017 tuvo que competir con creaciones lingüísticas graciosas por demás. Algunas son: turismofobia, uberización (actividad económica basada en plataformas colaborativas) y ¡machoexplicación!, traducción literal del anglicismo mansplaining, definida como “la costumbre de algunos hombres de dirigirse a las mujeres de forma condescendiente”.

Hubo otras candidatas forzadas a la traducción: aprendibilidad por learnability, soñadores por dreamers y destripe, sí, destripe, por spoiler. Oh, señoras y señores de Fundéu, agradecemos las buenas intenciones y el esfuerzo pero ¿qué hacer con sale, chat, kit, outlet, petfriendly, design, small, large, open, closed, jean, e-mail…? ¿Cómo combatir nuestra arraigada tilinguería, eh?

En fin, que si de gente creativa con las palabras hablamos, nadie como los niños. Álex Grijelmo, en su columna de “El País”, anotó algunas de las maravillas inventadas por escolares asturianos que participaron de un inspirador homenaje a Les Luthiers en Oviedo. Invitados a imaginar por sus maestras, produjeron miles de deliciosos juguetes verbales. Miren éstos: “Pachuchos” pasó a ser una comida para perros, el “leotardo” da nombre a un leopardo de reacción tardía, la “buhardilla” representa una mezcla de ardilla y búho, la “encuesta” refiere una subida muy pronunciada, “aguacero” no puede significar otra cosa que “ni gota de agua” y el “universo” es un poema de una sola línea.

¿Qué realidades que antes no existían viene a designar la palabra del año? ¿La sola enunciación de aporofobia difuminará nuestra mezquindad y nos hará más compasivos?

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¿Qué realidades que antes no existían viene a designar la palabra del año? ¿La sola enunciación de aporofobia difuminará nuestra mezquindad y nos hará más compasivos?

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