Condenado por violencia de género, libre con pulsera

Cumple una condena de 4 años por golpear a su exmujer. En la cárcel tuvo una conducta casi ejemplar y por su estado de salud debe seguir una dieta especial.

Redacción

Por Redacción

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Un sujeto de 38 años, que cumple una condena de 4 años de prisión por el delito de lesiones graves en perjuicio de su expareja, accedió al beneficio del arresto domiciliario con una pulsera electrónica como mecanismo de control. Se trata de la primera experiencia en la provincia con el sistema de monitoreo electrónico.

Así lo dispuso el juez de ejecución penal de esta ciudad Juan Martín Arroyo, en un fallo que dictó el 22 de diciembre pasado y al que accedió “Río Negro”.

Arroyo dispuso que personal del Instituto de Asistencia a Presos y Liberados visite cada 15 días el domicilio donde el interno cumplirá el arresto domiciliario a fin de constatar “la presencia de indicadores que hagan presumir alguna situación de violencia de género o intrafamiliar, debiendo informar en forma urgente al juzgado en caso de que así ocurra”.

Para conceder el arresto domiciliario, que había pedido el defensor oficial del condenado, Arroyo tuvo en cuenta el dictamen favorable del Consejo Correccional.

Indicó que del informe confeccionado por el gabinete técnico criminológico del Penal 3, donde el sujeto cumplía la pena, surge “que el interno se encuentra en período de prueba con conducta (9) ejemplar y concepto 7 muy bueno”.

El juez de ejecución penal valoró un informe del médico del penal y del cuerpo médico forense de Bariloche que coincidieron al señalar que el interno padece de una enfermedad que “requiere de una dieta especial que la unidad de detención informa que no se la puede suministrar”. El hombre padece de diverticulosis colónica, hipertesión arterial y diabetes tipo II. El fiscal estuvo de acuerdo con concederle el beneficio.

El magistrado, que pidió mantener en reserva el nombre del condenado, explicó que en el domicilio que fijó el condenado se instaló el mecanismo de monitoreo electrónico y se le colocó la pulsera al sujeto. Allí, convivirá con su actual pareja, su madre y sus dos hijos pequeños.

Arroyo explicó que el monitoreo se hace las 24 horas del día desde la central ubicada en Viedma. Sostuvo que la alarma se dispara en Viedma ante cualquier tipo de irregularidad en el uso de la pulsera. El interno no puede alejarse de un radio aproximado de 40 metros de la central instalada en su casa. También se activa la alarma en caso de querer romper la pulsera.

Arroyo comentó que la central tiene una bateria para seguir en funcionamiento si hay un corte de energía. Dijo que en ese caso se enciende la alarma en la central de Viedma. Indicó que en la provincia de Buenos Aires el sistema funciona desde hace unos 7 años.

La empresa proveedora del sistema de monitero electrónico es Surely SA, que presta el mismo servicio en otras ciudades argentinas y en cárceles de Brasil, Chile y Colombia, informaron esta semana desde la Provincia.

El interno fue condenado en marzo del año pasado cuando admitió su culpa y responsabilidad en tres brutales golpizas contra su expareja y aceptó la condena de 4 años de prisión efectiva por las lesiones graves que sufrió la mujer. Las agresiones ocurrieron en marzo de 2010.

El hombre cometió los ataques contra su expareja cuando estaba en libertad condicional porque había sido condenado a finales de 1999 a 13 años de prisión. Fue una pena unificada por un robo calificado por el uso de arma de fuego y un homicidio.

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