Condenas para ocho militantes de Quebracho
Es por la destrucción de un local partidario del ex gobernador Jorge Sobisch. El hecho ocurrió en Buenos Aires tras las protestas en 2007 luego del asesinato del docente Carlos Fuentealba. Ninguno de los dirigentes quedará en prisión.
El líder de Quebracho Fernando Esteche fue condenado hoy a tres años y ocho meses de prisión, junto a siete miembros de su agrupación que recibieron penas menores por haber destruido un local porteño del ex gobernador neuquino Jorge Sobisch en 2007, pero ninguno de ellos irá a la cárcel mientras el fallo no quede firme.
«Hay hombres que deciden sobre la vida y la muerte de los argentinos que jamás han pisado la cárcel. Fernando De la Rúa fue absuelto hace una semana por (las muertes de) el 20 de diciembre y Eduardo Duhalde nunca pisó un tribunal, pero a 14 infelices nos están juzgando por esto», dijo Esteche.
El dirigente, que ya tiene una condena previa en suspenso, deberá volver a la cárcel si la Cámara de Casación confirma la sentencia en su contra, pese a que no estuvo presente en la revuelta cuando se destruyó el local de Sobisch, en reclamo por el asesinato del docente Carlos Fuentealba.
Además de Esteche, Raúl «Boli» Lescano recibió 3 años y medio, mientras que -tal como lo había solicitado la Fiscalía- el Tribunal Oral Federal 3 impartió tres años para Osvaldo Lizzano, Joaquín Isasi, Francisco Da Silva y para los hermanos Facundo, Tomás y Matías Lafit.
El resto de los acusados -Rosalindo José Gutiérrez, Juan Manuel Cornejo, Nicolás Luna, Paulo Cerezuelo, Jairo Salto y Leonardo Arias- fueron absueltos.
El TOF3 dispuso además investigar por falso testimonio a seis de los testigos que habían sido aportados por la defensa.
El 5 de abril de 2007 el local del Movimiento Popular Neuquino, ubicado en Moreno y Salta de esta capital, fue incendiado por un grupo de manifestantes que repudiaban a Sobisch por haber ordenado despejar la ruta provincial 22.
En ese momento, aquella ruta estaba cortada por docentes que reclamaban por sus sueldos y, en medio de la revuelta, murió el profesor Carlos Fuentealba.
El fiscal Federico Delgado y el juez Ariel Lijo avanzaron contra el grupo que participó del acto por entender que la manifestación en el local neuquino no estuvo relacionada con una «protesta social» sino con una agresión directa donde los protagonistas llevaron «palos, piedras, gomeras, bates de acero y bombas caseras».
De los 14 acusados, diez pertenecen a Quebracho y los demás militan en las agrupaciones Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón y Confluencia Política y Social 29 de Mayo.
El juicio oral, que comenzó en abril pasado, llegó hoy a su instancia final, donde los acusados hicieron uso a su derecho a pronunciar unas últimas palabras antes del veredicto.
Allí, Esteche remarcó que no estuvo presente en el lugar de los hechos pero asumió la autoría de lo ocurrido al aseverar que junto a Lescano «somos los responsables de esta organización y ustedes hagan lo que tengan que hacer».
Cerezuelo, por su parte, desafió a los jueces: «Quédense tranquilos que los argentinos nos estamos organizando y, dentro de muy poco, muy poco, nosotros vamos a manejar la Argentina. La historia se va a dar vuelta y los pobres van a comer pan y los ricos mierda, mierda!», parafraseando un verso de la tradicional canción «Que la tortilla se vuelva».
Tras escuchar esas palabras, los jueces pasaron a deliberar y anunciaron su veredicto cerca de las 18, en medio de un clima de tensión que se mantuvo todo el día, con los simpatizantes de Quebracho en vigilia en la puerta de los tribunales federales de Retiro.
DyN.-