“Consideremos la advertencia”
16 de junio, 1955-2013. “Antes sacrificaría mi existencia que echar una mancha sobre mi vida pública, que se pudiera interpretar por ambición”. José de San Martín. Se cumplieron 58 años de una masacre que debemos rememorarla, pues es una de las mayores tragedias que nos tocó vivir; cuando un grupo de desequilibrados psicópatas integrantes de la fuerzas armadas, bastardeando el uniforme y los principios sanmartinianos, irracionalmente y sin medir consecuencias, intentó derrocar un gobierno constitucional, ametrallando y bombardeando la Plaza de Mayo y la casa de gobierno, asesinando a más de 300 ciudadanos. Su cobardía los llevó a buscar refugio fuera del país y sus crímenes quedaron impunes por las connivencias cívico-militares que impulsaron acontecimientos posteriores. Lo anterior fue el preludio. Más tarde, con un nuevo derrocamiento del sistema democrático en 1976, que no sólo se cobró la vida de innumerables compatriotas, sino que esta acción fue negada con el engañoso eufemismo de “desaparecidos”, llevaron adelante un proceso diabólico quienes, a pesar de sus acciones, fueron justiciados y condenados luego de la recuperación plena de la democracia en 1983, hace sólo tres décadas. Lo señalado surge de una síntesis de recuerdos y vivencias que se definen como la “facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado” y, en ese transitado camino, rescaté de “Historia de la eternidad” de Borges la siguiente reflexión: “Es sabido que la identidad personal reside en la memoria y que la anulación de esa facultad comporta la idiotez”. En estos momentos de introversión también acude a mi memoria y debo revalorizar la máxima: “Este viejo adversario despide a un amigo”. Esto es para los desmemoriados, se trata de la póstuma despedida que en julio de 1974 pronunció Ricardo Balbín (UCR) a Perón en sus exequias. Continuando en el análisis del pasado debo recordarle a quien tiene la responsabilidad de gobernar para los 40 millones de “compatriotas” que somos todos, pues: “Nadie es patria, todos lo somos”, dijo Borges. No debo extenderme en relatos históricos, mi preocupación y ocupación mediante este relato y en estos momentos son los antagonismos que, potenciados desde el gobierno, provocan la reacción de la oposición creando incertidumbre en el nuevo milenio. Ya se pasó más de una década y no hemos logrado lo que nos recomendaba “el general” con su capacidad de estadista, cuando nos instaba a la concordia nacional con aquello de que: “El 2000 nos encontrará unidos o dominados”. Sólo espero que esta fecha nos convoque a la reflexión y consideremos la advertencia precedente para recuperar algo más que una década perdida por la desunión y procuremos, mediante la solidaridad –no sólo como un derecho, sino como una obligación con la patria a la que nos sentimos ligados–, lograr la unidad respetando la diversidad de ideas. La sangre y lágrimas derramadas son el nutriente suficiente para la unidad nacional. ¿No les parece? Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 – Trelew
Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 – Trelew