Construyen casas solidarias entre vecinos cipoleños
Unas 16 familias lograron organizarse en una cooperativa para levantar sus hogares con sus manos en el barrio Antártida Argentina, el primer loteo social que se re
CIPOLLETTI (AC).- Ninguno tenía experiencia previa en construcción. Sólo ganas de aprender, espíritu comunitario y necesidad de tener un techo propio. Ese fue el motor.
Una cooperativa integrada por 16 familias está construyendo sus propias viviendas en el barrio Antártida Argentina, el primer loteo social que tuvo Cipolletti.
Los vecinos reciben el apoyo económico del gobierno nacional y la asistencia técnica y administrativa del municipio cipoleño.
«Empezamos a construir en abril», comentó uno de los vecinos ayer. Pero en realidad la historia comenzó hace más de tres años, cuando las 16 familias buscaban una forma de hacer realidad el sueño de la casa propia y conformaron la cooperativa «Constitución y Dignidad».
Cercanos a la Central de Trabajadores Argentinos, los vecinos se interiorizaron de una operatoria que entonces era sólo un esbozo en la Subsecretaría de Vivienda y Urbanismo de la Nación: el plan de mejoramiento habitacional «Mejor Vivir».
«Los comienzos fueron difíciles porque el programa tiene algunas exigencias que eran difíciles de cumplimentar en un primer momento: la titularidad del terreno; la conformación de la cooperativa; el inicio de la construcción. Y la más difícil de todas: el trazado de la red cloacal», informaron ayer.
El municipio ayudó realizando las gestiones administrativas y técnicas ante el gobierno nacional. Y la construcción de la red cloacal (por medio de un convenio entre Nación y la municipalidad), terminó de allanar el camino, que permitió iniciar la construcción solidaria de las casas.
Raúl Galindo, presidente de la cooperativa, expresó que en esta primera etapa se aprobó la construcción de una tanda de 8 viviendas. «Estamos trabajando en las primeras cuatro y luego seguiremos con las otras», dijo. El compromiso de Nación es ir enviando los fondos a medida que avanza la edificación. En el barrio, estas primeras casas ya están llegando a la altura del encadenado.
Las viviendas tienen un sistema modular de 45 metros cuadrados. Tendrán cocina-comedor, dos dormitorios y baño, además de los distintos servicios que llegan al barrio.
Lo más destacado de todo es que ninguno de los asociados tenía experiencia
previa en la construcción, «así que estamos aprendiendo sobre la marcha», manifestó Galindo. O como lo graficó otro vecino: «lo hacemos todo a pulmón, a corazón».
Las casas se construyen en el frente de los terrenos de cada una de las familias, donde viven actualmente en condiciones más precarias. Algo similar a lo que ocurrió oportunamente en el barrio Anai Mapu, sólo que en este caso las viviendas no las edificaron los mismos vecinos.
En el Antártida Argentina, un barrio cercano, si el tiempo lo permite de lunes a viernes por la mañana se ve a la gente con las palas, cucharas, cemento y ladrillos.
Por su parte, el secretario de Obras Públicas del municipio, Jorge Barragán, destacó «las ganas de aprender y el espíritu comunitario que vemos en esta obra, lo que les ha permitido avanzar más rápido que lo previsto». Barragán manifestó que ya se iniciaron los trámites para completar el cupo restante. «Las otras 8 viviendas están comprometidas. El gobierno nacional prefiere ir por etapas para asegurarse de que las casas se construyan», afirmó.
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