Consultorio de Salud Integral Trans de Roca: un espacio desde donde conquistar derechos

Desde el 2018, brindan atención en el marco de la ley de Identidad de Género sobre tratamientos de hormonización y cirugías. Retomaron la atención presencial, suspendida durante la pandemia, pero no en el espacio que habían refaccionado y que hoy continúan reclamando.





El Consultorio de Salud Integral Trans funciona en el hospital Francisco López Lima de General Roca por impulso de la misma población a la que está destinado: aquellas que se identifican con un género distinto al que les fue asignado al nacer en base a su sexo. La lucha para poder contar con el espacio propio se remonta al origen y pese a los avances aún continúa.

La Ley de Identidad de Género establece que todas las personas tienen el derecho a acceder a tratamientos hormonales o intervenciones quirúrgicas para adecuar su cuerpo a su identidad de género y que “los efectores del sistema público de salud, estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizarlo. Estas prácticas fueron incluidas en el Programa Médico Obligatorio (PMO).

Georgina Colicheo, integrante de Asociación de Trans y Trabajdorxs Sexuales por la Disidencia Sexual (ATTS) contó que el germen del consultorio local está desde los comienzos de la organización, allá por 2009. Inspiradas en una experiencia similar de compañeras en Rosario, elaboraron la iniciativa y luego de muchos años y reuniones lograron el aval del ministerio de Salud en 2018. 

El consultorio arrancó en un espacio que les fue cedido, ubicado en el arco de entrada al hospital de Roca. “Estaba destruido pero tenía entrada independiente”, recuerda, “y con donaciones y esfuerzo propio lo fuimos acondicionando. Se armaron dos espacios diferenciados, uno que estaba destinado a la atención médica y el otro que funcionaba como sala de espera». 

«Queda mucho por hacer, que se respete y se nos devuelva el espacio que se nos había cedido en su momento», planteó Gorgina Colicheo, de ATTS. Foto Emiliana Cantera.

Con el tiempo, ese espacio de espera se transformó en un lugar de encuentro entre pares, donde las “más viejas” compartían saberes y experiencias con “las más jóvenes”, sobre aspectos claves como el cambio registral o las luchas por el cupo trans en la región, sin estar expuestas a las miradas prejuiciosas o los comentarios desubicados. Durante dos años una persona del colectivo trans hizo ese trabajo fundamental de recepción de pacientes y secretaría médica, “sin cobrar un peso”, contó Georgina. 

“No es llegar, abrir el consultorio y que vengan. Se necesitan otras cosas: empatía, solidaridad, el ver a otra compañera enfrente, todo eso hace la diferencia, incluso a nivel provincial, porque no es el único consultorio que hay pero sí es el más concurrido, vienen compañeras desde Cutral Co hasta Regina”, destacó. 

Durante la emergencia sanitaria por la pandemia de Coronavirus, se les pidió el lugar para hacer los hisopados, cedieron las llaves pero hasta el momento no les fue restituido. Presentaron un amparo judicial y finalmente desde la institución les propusieron brindar la atención en otro consultorio. No es el que ellas mismas acondicionaron pero aceptaron para poder retomar la presencialidad lo antes posible.  

“Se peleó tanto tiempo por esto y aunque hoy lo tenemos estamos tambaleando. Queda mucho por hacer, que se respete y se nos devuelva el espacio que se nos había cedido en su momento. No es por capricho”, explicó Colicheo, “ahí hay una parte de nuestra historia, de nuestro tiempo, de nuestra responsabilidad y de nuestro empoderamiento en un área que nos ha costado entrar y nos sigue costando que es la salud”


La atención médica


“Lo que hacemos acá es ayudar a les pacientes en su proceso de transición y le brindamos las herramientas para hormonizarse. El tratamiento arranca con la consulta, la anamnesis (que es el cuestionario que sirve para elaborar la historia clínica), el exámen físico, los análisis clínicos y luego comienzan a usarse las hormonas para el cambio de género”, explicó la médica de Familia, Glayds Amadini. Profundamente comprometida con el proyecto, la médica está a cargo de la atención del consultorio desde sus inicios.

“No todos requieren lo mismo porque no todos eligen lo mismo”, resaltó la profesional. “El tratamiento es individual, paciente por paciente, que puede decidir solamente la hormonización o cirugías también. Hay ciertas cirugías que se hacen en el hospital como la prótesis mamaria o la mastectomía mientras que otras se hacen en Bariloche o en Buenos Aires. La masculinización de tórax se hace acá; en Bariloche se hace la orquiectomía (extirpación quirúrgica de testículo) y en Buenos Aires, la vaginoplastia”.

Gladys Amadini, médica de familia está a cargo de la atención médica del consultorio de salud integral trans. Foto Emiliana Cantera.

Cuando arrancaron atendían a 10 personas y hoy son más de 60 las que están en tratamiento. En sus inicios, la mayoría de las pacientes eran mujeres trans y hoy son más los varones trans. El rango etario va desde los 13 años hasta los 55 años. 

“El tratamiento de hormonización puede comenzar desde la infancia”, aclaró la profesional, “cuanto antes se pueda, mejora la calidad de vida del paciente y no hay tantas complicaciones a nivel psicológico”. En general, lo que vemos es que las primeras expresiones se manifiestan entre los 4 y 5 años pero al consultorio llegan más tarde, a los 13”, relató. 

Durante la pandemia, hicieron un verdadero «trabajo de hormiga». Si bien la atención presencial estuvo interrumpida, de forma virtual articularon la gestión de las recetas y la entrega de medicación por farmacia para garantizar la continuidad de la hormonización. Si se interrumpe el tratamiento, “la dificultad más grande es que lo que el paciente había logrado, poco a poco lo va perdiendo y cuando lo retoma es empezar de cero”, explicó la doctora. 

También desde el espacio, la profesional articula con diferentes áreas del hospital por otras cuestiones de salud y para que reconozcan la identidad autopercibida de la población trans y se les brinde un trato respuetuoso. «Roca es una ciudad muy conservadora y el hospital no escapa a eso», acotó.


Salud y población trans en la región


• Según el relevamiento de población trans de Río Negro y Neuquén del 2017, el 3% de las personas tiene 56 años. A nivel nacional es del 19%, según el último censo. El 44% cuenta con obra social. 

• Las modificaciones del cuerpo son parte de los procesos que viven las personas trans y en el caso de nuestra región comprende al 63%. Son las mujeres las que más las hacen como parte de su proceso identitario. 

• Los cambios corporales más frecuentes están relacionados a los tratamientos de hormonización (53%) y a implantes de prótesis mamarias (32% de las mujeres). 

• El relevamiento sobre niñeces y adolescencias trans del 2020 indicó que más de 85 familias en la región están integradas por infancias trans, 43 de Río Negro y 47 de Neuquén.

• Hay consultorios inclusivos en Neuquén Capital, en los centros de salud de Valentina Sur, Confluencia y Almafuerte y sólo el del Hospital Castro Rendón (Identidades) está dedicado a infancias. En Río Negro, hay en Viedma, Fiske Menuco, Cipolletti, El Bolsón, Villa Regina, Bariloche, San Antonio Oeste y Río Colorado.


Cómo acceder al consultorio


• Pedir turno con anticipación.

• Contactar al 2984908746 y 2984218517, de 9 a 18.

Datos básicos que se solicitan: nombre y apellido, DNI y fecha de nacimiento

• La atención se realiza los días lunes y miércoles de 16 a 20 en el edificio del hospital


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