“Corrupción: argentinos, a las cosas”
Es visto que la problemática va en aumento. Mucho se debe a que las personas que cometen este tipo de delitos de cuello blanco, que afectan a la sociedad mucho más que el ladrón de gallina, casi no pueblan las cárceles o, si lo hacen, los acogen en celdas con cierto grado de privilegio –ejemplo, no superpobladas–. También tienen un margen acumulación y bienestar económico –muchas veces producto del ilícito– que les permite pagar un abogado particular dedicado casi exclusivamente a su caso; también juegan con la ¡¿prescripción de la acción por al transcurso del tiempo?! Para referirme a este cáncer social me apropiaré de lo expresado por el Grupo Escombros (Artistas de lo que queda) en una exposición ante el Museo Nacional de Bellas Artes: …la corrupción, como la basura, contamina, debilita las sociedades haciéndolas vulnerables a la enfermedad. Es ocultamiento. El corrupto, como las bolsas de residuos, lleva la descomposición en su interior. Es su conciencia muerta. La corrupción en un mar que no admite orillas se extiende incontenible, ahogándolo todo a su paso. No se pude bordear y no es cierto que se la pueda atravesar sin naufragar. Nadie que la navegue, aunque sea un instante, sigue siendo el mismo. Es la antesala de la impunidad, protegido por la oscuridad y el secreto, el corrupto cree que lo puede todo, el otro no existe, es material descartable que usa y tira. Las sociedades que la niegan o invisibilizan viven insertas en la cultura del desprecio. El corrupto quiere por los medios que sean eternizarse en el poder, porque es la vía por la cual inocula su virus a los demás. La corrupción muere si es atacada por la transparencia, por fiscales capaces de investigarla a fondo y en tiempo récord. El corrupto no resiste ser expuesto socialmente: como al vampiro, la luz lo reduce a cenizas. La corrupción es la madre de todos los males. Para concluir: ¿cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia? Alicia Martínez DNI 14.712.012 Zapala
Alicia Martínez DNI 14.712.012 Zapala
Es visto que la problemática va en aumento. Mucho se debe a que las personas que cometen este tipo de delitos de cuello blanco, que afectan a la sociedad mucho más que el ladrón de gallina, casi no pueblan las cárceles o, si lo hacen, los acogen en celdas con cierto grado de privilegio –ejemplo, no superpobladas–. También tienen un margen acumulación y bienestar económico –muchas veces producto del ilícito– que les permite pagar un abogado particular dedicado casi exclusivamente a su caso; también juegan con la ¡¿prescripción de la acción por al transcurso del tiempo?! Para referirme a este cáncer social me apropiaré de lo expresado por el Grupo Escombros (Artistas de lo que queda) en una exposición ante el Museo Nacional de Bellas Artes: …la corrupción, como la basura, contamina, debilita las sociedades haciéndolas vulnerables a la enfermedad. Es ocultamiento. El corrupto, como las bolsas de residuos, lleva la descomposición en su interior. Es su conciencia muerta. La corrupción en un mar que no admite orillas se extiende incontenible, ahogándolo todo a su paso. No se pude bordear y no es cierto que se la pueda atravesar sin naufragar. Nadie que la navegue, aunque sea un instante, sigue siendo el mismo. Es la antesala de la impunidad, protegido por la oscuridad y el secreto, el corrupto cree que lo puede todo, el otro no existe, es material descartable que usa y tira. Las sociedades que la niegan o invisibilizan viven insertas en la cultura del desprecio. El corrupto quiere por los medios que sean eternizarse en el poder, porque es la vía por la cual inocula su virus a los demás. La corrupción muere si es atacada por la transparencia, por fiscales capaces de investigarla a fondo y en tiempo récord. El corrupto no resiste ser expuesto socialmente: como al vampiro, la luz lo reduce a cenizas. La corrupción es la madre de todos los males. Para concluir: ¿cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia? Alicia Martínez DNI 14.712.012 Zapala
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora