Cristina no habló del traspié en el Senado y criticó a Cobos

"Nosotros sabemos que nunca nos hemos traicionado". Diluyó cualquier expectativa de cambio en la gestión.



Tras el revés del Senado propinado por Julio Cobos, la presidenta aprovechó anoche un acto oficial en Chaco para romper el silencio. Sin nombrar al vicepresidente, dijo que los dirigentes de otros partidos que la acompañaron en octubre "tal vez algún día entiendan lo que le habíamos prometido a la gente". Y arremetió: "mirándonos a los ojos, los hombres y mujeres del pueblo sabemos que nunca nos hemos traicionado".

Evitó pronunciarse en forma directa al revés que sufrió en la madrugada en el Senado, y diluyó cualquier expectativa sobre posibles anuncios en materia de gestión o bien acerca de la derogación de las retenciones móviles.

Cobos se fue a Mendoza en su auto y recibió fuerte respaldo en las rutas de productores. La oposición hizo lo mismo. 

La Cristina que apareció ayer en un acto oficial fue distinta, pero solo desde los modos, ya que nada de autocrítica tuvo su mensaje por lo sucedido. A diferencia de sus anteriores discursos, no hubo rostro enrojecido ni voz en cuello. Sí ensayó caras y sonrisas en su día más tenso en la Casa Rosada. Su esposo, Néstor Kirchner que se desgastó en actos en los últimos días y llegó al extremo de anunciar que "por la patria vale todo", no dio ayer ninguna señal. Es lo que siempre hizo cada vez que le estalla un problema de envergadura: Cromañón y el escándalo de la valija son los mejores ejemplos

La de ayer fue una jornada de tensión, rumores, contrarrumores y espera. Pero por la noche llegó el momento ansiado: el pronunciamiento presidencial sobre el rechazo en el Senado al proyecto de ley de retenciones móviles enviada por el Ejecutivo.

El silencio fue noticia hasta alrededor de las 16 horas, cuando se anunció que Cristina Fernández de Kirchner había retomado su agenda oficial y mantenía una reunión en Casa de Gobierno con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Por la noche estaba confirmado su viaje al Chaco para inaugurar el aeropuerto internacional de Resistencia, adonde arribó minutos antes de las 20 a bordo del Tango 01.

Secundada por Randazzo, el secretario de la Presidencia, Oscar Parrilli, el gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, y demás autoridades provinciales, llegó el esperado momento del discurso de Cristina.

Pero cuando todos aguardaban que la jefa de Estado ofrezca la primera expresión oficial sobre el revés que sufrió en el Senado con la ley de retenciones al agro, Cristina habló de la renacionalización de Aerolíneas, del crecimiento económico y de la muerte de un "viejo amigo militante". Volvió a agradecer y se fue, dejando el mismo clima de incertidumbre inicial.

Minutos después, la Presidenta volvió a tomar el micrófono y dijo algo, aunque no con toda la discursiva a la que tiene acostumbrados a los "argentinos y argentinas".

"Quiero aprovechar esta ocasión para reencontrarnos, mirarnos a los ojos, hombres y mujeres del pueblo, y saber que nunca los hemos traicionado, que siempre elegimos el camino de la integración y de la inclusión social. Para hacer la Argentina de la inclusión hay que tocar intereses. Los pobres no pueden ser un discurso electoral. Tiene que ser un compromiso en la gestión de gobierno", dijo.

"En esta tarea de representar los intereses que toda la vida nos movilizamos, no estamos solos -agregó-. También nos han acompañado otros que pertenecen a otros partidos. Pero lo importante es comprobar que distintos argentinos son capaces de unirse en pos de un proyecto común".

"De los que tal vez no hayan entendido lo que le habíamos dicho a la gente allá por octubre, bueno, alguna vez entenderán. Esperemos que alguna vez, quizás, se darán cuenta", sugirió, para terminar, en el tramo más directo de su discurso post Senado.

(DyN/Redacción Central)


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