“Cuidados paliativos en Roca”
El 11 de este mes, en una escuela de la ciudad se realizó un bingo solidario de esos que organiza una marca de cacerolas y artículos de cocina muy famosa. Lo particular y llamativo es que la organización estaba a cargo del grupo de personas que trabajan en el sector Cuidados Paliativos del hospital Francisco López Lima. El evento en sí resulta anecdótico ante la realidad que se impone de saber que fue realizado para reunir fondos con el objeto de construir una sala-consultorio, un lugar donde atender a los pacientes. No hace falta advertir que esto debería ser realizado por el Estado provincial, léase Salud Pública, pero ante la falta de acción al respecto esta gente, desconocida, ignorada, más de una vez maltratada y desvalorizada en su función, se pone al frente y dedica esfuerzo, tiempo –tiempo personal, tiempo que se extrae del que se debe dedicar a la familia– y hasta dinero propio para realizar estos eventos y poder ir cubriendo de a poco las necesidades o al menos mejorando la calidad del servicio brindado a personas que pasan momentos realmente difíciles. Siento que soy de las privilegiadas que tienen conocimiento de esta situación. Casi nadie sabe cómo trabajan en realidad y yo misma me enteré por tener una hermana en ese sector. A través de ella pude saber de las muchas personas que trabajan por mucho más de lo que cobran porque, la verdad, no corresponde, no es su obligación. ¿Qué los mueve? ¿Qué los lleva a dedicar tiempo personal a actividades que nadie les va a reconocer? Sin duda, el amor por lo que hacen, la empatía con los pacientes, el espíritu de servicio que uno espera de un enfermero o un médico y que acá se nota, que acá ponen en juego aunque muchos no lo sepan. Desde este medio quiero expresar mi reconocimiento y saludar con una reverencia a esa gente que no escatima esfuerzos, que no antepone intereses individuales y que es capaz de pensar en el otro sobre todas las cosas. Y, como la esperanza es lo último que uno debe perder, en verdad espero que el alto funcionario provincial que el año pasado prometió un subsidio a Cuidados Paliativos del hospital de Roca cumpla su palabra y envíe esos fondos sin esperar a la campaña electoral, que finalmente el Estado se haga cargo de lo que le corresponde y que el trabajo de los enfermeros y de los médicos del hospital público sea valorado como merecen. María Cristina Cual, DNI 17.006.180 – Roca
María Cristina Cual, DNI 17.006.180 – Roca
El 11 de este mes, en una escuela de la ciudad se realizó un bingo solidario de esos que organiza una marca de cacerolas y artículos de cocina muy famosa. Lo particular y llamativo es que la organización estaba a cargo del grupo de personas que trabajan en el sector Cuidados Paliativos del hospital Francisco López Lima. El evento en sí resulta anecdótico ante la realidad que se impone de saber que fue realizado para reunir fondos con el objeto de construir una sala-consultorio, un lugar donde atender a los pacientes. No hace falta advertir que esto debería ser realizado por el Estado provincial, léase Salud Pública, pero ante la falta de acción al respecto esta gente, desconocida, ignorada, más de una vez maltratada y desvalorizada en su función, se pone al frente y dedica esfuerzo, tiempo –tiempo personal, tiempo que se extrae del que se debe dedicar a la familia– y hasta dinero propio para realizar estos eventos y poder ir cubriendo de a poco las necesidades o al menos mejorando la calidad del servicio brindado a personas que pasan momentos realmente difíciles. Siento que soy de las privilegiadas que tienen conocimiento de esta situación. Casi nadie sabe cómo trabajan en realidad y yo misma me enteré por tener una hermana en ese sector. A través de ella pude saber de las muchas personas que trabajan por mucho más de lo que cobran porque, la verdad, no corresponde, no es su obligación. ¿Qué los mueve? ¿Qué los lleva a dedicar tiempo personal a actividades que nadie les va a reconocer? Sin duda, el amor por lo que hacen, la empatía con los pacientes, el espíritu de servicio que uno espera de un enfermero o un médico y que acá se nota, que acá ponen en juego aunque muchos no lo sepan. Desde este medio quiero expresar mi reconocimiento y saludar con una reverencia a esa gente que no escatima esfuerzos, que no antepone intereses individuales y que es capaz de pensar en el otro sobre todas las cosas. Y, como la esperanza es lo último que uno debe perder, en verdad espero que el alto funcionario provincial que el año pasado prometió un subsidio a Cuidados Paliativos del hospital de Roca cumpla su palabra y envíe esos fondos sin esperar a la campaña electoral, que finalmente el Estado se haga cargo de lo que le corresponde y que el trabajo de los enfermeros y de los médicos del hospital público sea valorado como merecen. María Cristina Cual, DNI 17.006.180 - Roca
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