Curan a serpientes para que vuelvan a casa

Al estudiarlas, enseñan a chicos de las escuelas a distinguir las venenosas.

Por Redacción

Un serpentario de Jujuy rescata culebras y serpientes venenosas con lesiones, a las que cura y devuelve a su hábitat natural, y durante ese proceso las estudia y transmite los conocimientos a escuelas y las exhibe a los alumnos, además de mantener convenios con universidades e instituciones de salud, con fines medicinales.

El establecimiento, uno de los pocos que hay en el país, se abrió al público hace dos años en la ciudad de Palpalá, vecina a San Salvador, con exposiciones y visitas guiadas para escuelas, pero empezó a tener afluencia masiva de alumnos y público en general desde este mes, cuando se instaló en la capital de Jujuy.

El proyecto educativo «Serpentario Jujuy» surgió por iniciativa de la Fundación Crecer Juntos -de Palpalá-, cuyos 13 especialistas ya trabajaban, a puertas cerradas, en el estudio de estos reptiles desde hace cuatro años.

«De alguna forma, lo que buscamos es que la gente conozca los ofidios típicos de la región, a los que no hay que temerles ni lastimarlos, sino que se trata de un animales que, al igual que todos los otros, tienen derecho a la vida», explicó Roberto Rivera Aragón, director del proyecto.

El 90 por ciento de las culebras y serpientes de este establecimiento son ejemplares que sufrieron alguna lesión y son atendidas por un plantel de trabajo integrado por profesionales de distintas áreas, como bioquímicos, veterinarios y biólogos, que se encargan de rehabilitar.

En estos días, los expertos atienden en forma especial a una falsa coral, una culebra no venenosa que presenta una fractura en el lomo y perdió la irrigación sanguínea y movilidad en la cola.

Rivera Aragón explicó que tienen disquetes, con los que, «en forma práctica, se enseña a diferenciar las venenosas de las no venenosas, por ejemplo». «Así, concientizando a la gente e inculcando estas premisas, evitaremos atacarlas y resultar ocasionalmente lastimados nosotros, porque pueden reaccionar, aunque muchas son inofensivas», agregó.

En el serpentario, dentro de peceras, hay culebras que se alimentan de pequeños sapos, ranas y pescados, junto a serpientes -como una verde del tipo «philodryas», que se alimenta de pájaros-, yararás, cascabeles y una boa constrictora occidental, conocida como «lampalagua lampalagua». Algunos son ejemplares de especies en peligro de extinción, como la constrictora y la culebra musurana «clelia clelia». Télam


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