Dania, la futura maestra que hace rugir su moto a campo traviesa

Es la única mujer que participa en este tipo de competencias en Río Negro. Tiene 22 años, es de Sierra Colorada y estudia en Fernández Oro para ser Maestra Jardinera





“Me gustaría ver a más mujeres corriendo en motos, en competencias a campo traviesa. Que se animen y que sean tenidas en cuenta. Es un sueño que tengo” señala Dania Pereira, quien desde muy pequeña abrazó la pasión por las motos y, con el incondicional apoyo de su familia, desde hace unos años compite en distintas competencias a campo traviesa que se realizan en la Región Sur rionegrina.

Esta mujer, que hoy tiene 22 años y estudia Maestra Jardinera, es la única en la zona y en la provincia que se suma a una categoría exclusivamente de hombres. Si bien en motocross y en jeep hay representación femenina, en competencia de motos a campo traviesa, donde prácticamente no existen circuitos trazados y hay que “romper montes para abrir camino”, Dania es la única.

Dania Pereira tiene 22 años y es oriunda de Sierra Colorada. Foto: gentileza.

Pero, poder competir oficialmente en esta categoría, todavía es una cuenta pendiente.

“Siempre íbamos a ver las carreras y me empezaron a gustar cada vez más las motos” afirma y agrega que para su cumpleaños de 15 le pidió sus padres una moto. “Mi sueño era tener una moto. Cualquiera, me daba igual la que sea, mientras pueda andar entre los montes, iba a ser feliz” admite.

Pero, la situación económica familiar, en aquel momento se lo impidió y lo entendió.

Dania, es la mayor de tres hermanos. Su papá trabaja en la construcción y su mamá es ama de casa.

Poco tiempo después, la suerte golpeó la puerta de la casa de la familia Pereira. El azar hizo que número de una rifa, comprado por su mamá, fuera el ganador de una moto de calle de 110 CC y el sueño de Dania comenzó a hacerse realidad. “La idea era ponerla a mi nombre cuando cumpliera 18 años, pero decidimos tenerla guardada en un galpón, sin usar y después la vendimos. Con esa plata mi familia me compró un moto de cross. Es la que tengo ahora, aunque le hice algunas reformas” admite orgullosa.

Conociendo su pasión por este deporte, hace tres años, unos amigos la invitaron a participar en “El Desafío del Bajo de de Ramos Mexía”, una competencia de motos a campo traviesa que se desarrolla en verano por las cercanías de esta localidad, buscando promocionar el deporte y el turismo del lugar. “Corrí dos años seguidos” aclara.

Y en abril de este año, fue una de las protagonistas sobresalientes del “Enduro de los Cerros”, competencia que se desarrolló en cercanías de Sierra Colorada.

Para afrontar los costos de las inscripciones y el seguro, Dania y su familia venden tortas fritas y otros productos alimenticios de elaboración casera. También, en base a videos y “metiendo mano”, como ella misma aclara, aprendió a arreglar los desperfectos que ocasionalmente puede presentar su moto.

En competencias a campo traviesa, esta joven se abre camino entre los hombres. Foto: gentileza.

Poder practicar el deporte que le gusta, significó para la joven sierrense abrirse caminos en un mundo dominado por hombres. Pero para ella no fue un problema. “Soy la única mujer que corre con hombres en este tipo de competencias. Desde que comencé a correr tuve que competir con hombre, pero no fue un obstáculo para mí. Si bien en los últimos años se han integrado masivamente las mujeres, desde chica juego al fútbol. Además soy muy tímida y reservada. Trato de no tener contacto con la gente que no conozco mucho. Voy a las competencias con mi familia, con mis amigos. Hablo pocos con los otros competidores. A veces me preguntan, que siento yo a la hora de correr con hombres. Para mí es algo normal. Yo hago la mía y no tengo problema. A mi me gusta correr en motos” añade.

Dania siguió asistiendo, junto a su familia, a las competencias del Safari Regional. Y, además del interés por las motos, comenzó también a “poner sus ojos en otras cosas”. Rodrigo, un joven y destacado competidor en la categoría “motos nacionales”, oriundo de San Antonio, comenzó a despertar en la joven algo cada vez más fuerte. El cruce en cada competencia era inevitable.. hasta que un día, ambos se animaron. “Después de varios años, nos pusimos de novio. En cada carrera nos mirábamos, pero no pasaba nada.. Hace 3 años que estamos juntos” agrega sonriente.

Actualmente vive con Rodrigo en Fernández Oro, donde estudia Maestra Jardinera. En sus ratos libres vista las bardas, donde observa que “muchas chicas” que andan en motos.

“Mi mayor anhelo es recibirme, tener un titulo. También seguir corriendo en motos, que se puedan sumar más mujeres y poder llegar a correr en el Safari Regional” sentencia.


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