“Daño moral”

Por Redacción

Qué tristeza me da la gente que te valora por lo que podés vestir, lo que podés llegar a ser o tener. Suena divertido para algunos rebajar a los que no han tenido las mismas posibilidades. Juzgar es gratis, denigrar es un hobby para estas personas que dañan y lastiman gratuitamente, aunque eso tiene un costo elevado porque la vida les deja sólo vacío y pobreza espiritual que tapan con vicios y con una vida social disfrazada. En fin, sólo una careta frente a la sociedad que lamentablemente no los logra conocer de verdad. Soportás de estos seres monólogos de la importancia de portar por ejemplo un saco de marca, como si nos lleváramos algo al otro lado. Estoy tan aliviada de saber que en la otra vida me voy con lo que cargue en el corazón y no en los bolsillos, me proporciona paz mental tener la cultura suficiente de entender que uno en esta vida hace lo que puede y con dignidad, sin mentir ni estropear a otros. La paz que te da sentir que alguien valora el sacrificio y la historia de vida… eso me gratifica grandemente. Gracias a Dios elijo a los que piensan como yo. Eso es lo más hermoso que me dio el universo: mi derecho a elegir a los que apuestan y tienen la firme convicción de que uno vale por el simple hecho de existir. Mi padre nos ha criado con ese valor, ése es otro tema que merece capítulo aparte, pues las raíces tienen en esto un rol importantísimo en la inculcación de valores morales, de principios. A esa gente que daña moralmente a sus prójimos les digo que deberían refrenar su lengua y agachar la cabeza porque, como se sabe, todos somos uno y frente a los demás ninguno está exento de perderlo todo. El daño moral que una persona pretende hacerte tiene un límite y frente a esa raya uno debe decir “basta”. Vuelvo a repetir: uno vale porque existe. Mario Benedetti escribió un poema que hablaba acerca de la gente con la que le gustaba rodearse: “La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la re, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, la humildad, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse gente. Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí me doy por bien retribuido”. Estefanía Claudia Petrella DNI 32.021.326 Cipolletti

Estefanía Claudia Petrella DNI 32.021.326 Cipolletti