De autódromo modelo a baldío abandonado

Hace 14 años en Cipolletti se trazó un circuito.

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Donde hace años se estaba construyendo un autódromo hoy sólo hay caballos pastando en un yuyal.

Arrancó como un sueño faraónico, por la efervescencia de un grupo de amantes del automovilismo, pero terminó como la mayoría de los emprendimientos que están atados a los ánimos gubernamentales. En total abandono y con el esfuerzo de muchos convertido en yuyos.

Hace más de 14 años el club Cipolletti ideó y trazó un autódromo en el ingreso a la Isla Jordán que albergaría tanto a categorías regionales como nacionales. El entusiasmo de los integrantes de la subcomisión de automovilismo fue tal que hasta convencieron al municipio y a la provincia de que apoyaran el proyecto.

Pero en el medio hubo intereses políticos, agotamiento de los impulsores originales y una crisis económica que terminó por desvanecer el sueño de los fierreros cipoleños.

El 24 de agosto de 1996 se firmó un convenio entre el presidente del club Jorge Galavanessky, el interventor de Vialidad provincial Miguel Pedranti, el titular de la subcomisión de automovilismo Jorge González, el por entonces secretario de Gobierno de la comuna Alberto Weretilneck (hoy intendente y candidato a vicegobernador) y el secretario de Obras Públicas Héctor Melo, para realizar los trabajos de emparejamiento, demarcación e imprimación del asfalto.

La comuna aportó 14 hectáreas más a las 17 que ya le había cedido al club en comodato por 99 años para concretar un autódromo de más de 3.000 metros de extensión y un ancho de 15.

Durante varios meses se instaló un campamento fijo de Vialidad Provincial, compuesto por maquinarias, trailers y una decena de trabajadores.

Según las estimaciones de aquel momento, la provincia invirtió más de un millón de pesos/dólares, que quedaron en la nada. Hubo también un aporte del actual secretario General de la Presidencia Oscar Parrilli, cuya familia posee una propiedad en el lugar, y que cedió material para rellenar el terreno. Los trabajos llegaron hasta la sub-base y sólo quedaba colocar el asfalto.

“Habíamos hecho un esfuerzo grandísimo, el proyecto estaba aprobado por el ACA, hablamos con las categorías grandes, pero la provincia desapareció de un día para el otro, desde la municipalidad comenzamos sentir trabas, nosotros nos fuimos cansando. La crisis económica también nos afectó y con mucho dolor, tuvimos que dejar el proyecto”, cuenta con añoranza Juan Carlos De Rioja, uno de los impulsores del proyecto.

Pedranti, a cargo de la empresa estatal Viarse, asegura que no hubo una decisión política específica para abandonar el proyecto, aunque tampoco explicó por qué la provincia retiró su apoyó abruptamente.

Los compromisos se fueron cayendo, Vialidad se mudó a Allen para terminar el autódromo de esa ciudad, la municipalidad no cedió un espacio de 35 metros extras (sobre la calle de entrada a la Isla) para el sector de seguridad de la curva del lado este y las voluntades individuales de los integrantes se hicieron cada vez más escasos.

Así el sueño del autódromo fue quedando en el olvido, las tierras abandonadas y hoy el proyecto es sólo eso, un sueño.

Miguel Gambera

informe

Joaquín peralta

jperalta@rionegro.com.ar


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