“De habitantes a ciudadanos”

Redacción

Por Redacción

Hay mucho para hablar y pensar sobre las cosas que ocurren en el país y en la provincia, sólo que no podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos, los habitantes de este hermoso país, que no hemos sido capaces de marcar el rumbo que éste debería llevar. Se habla mal de quienes nos gobiernan, pero el pueblo los elige y luego, aunque no cumplan nada de lo prometido, todos protestamos de afuera pero no les golpeamos la puerta para pedir explicaciones sobre su accionar y, principalmente, sobre sus robos. Los jueces los sobreseen… no queremos más jueces que se vendan. Leí sobre los cortes de ruta; he ahí un claro ejemplo: si bien este método no es todo lo legal que quisiéramos, es una manera –tal vez la única– de hacerse oír en estos momentos, por eso no le echo la culpa a quien no tiene otro modo de protesta pero sí digo que, en lugar de llevar a la policía para repeler, sería bueno que, insisto, fuéramos en conjunto a pedir soluciones a quienes las tienen en sus manos. Los gobernantes y legisladores dicen que nos representan; yo digo que se representan a sí mismos, ya que hacen todo al revés de lo que necesita el pueblo. ¡Basta de esta democracia representativa! Aspiro a una pronta reforma constitucional y que logremos llegar a una democracia participativa, porque de ese modo podremos pedir cuentas e interferir en los actos de gobierno (y no me refiero a las mafias que a dedo llevan el poder para su granero). Dejemos de ser habitantes y pasemos a ser ciudadanos, abandonemos las viejas estructuras y las figuritas repetidas. Ya no los queremos. No todo tiempo pasado fue mejor, animémonos a buscar un cambio pero de raíz, con hombres y mujeres que verdaderamente quieran hacer de este país un lugar para todos, sin excluidos, con trabajo, salud y educación. Que los ladrones, inmorales y asesinos llenen las cárceles sin privilegios y que realmente paguen por su mal obrar. Nuestra arma es el voto, usémosla con inteligencia. Leamos, pensemos, razonemos y luego votemos. Que el signo que nos represente no sea el K. K. Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada. Angélica Alonso, DNI 1.386.874 Neuquén


Hay mucho para hablar y pensar sobre las cosas que ocurren en el país y en la provincia, sólo que no podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos, los habitantes de este hermoso país, que no hemos sido capaces de marcar el rumbo que éste debería llevar. Se habla mal de quienes nos gobiernan, pero el pueblo los elige y luego, aunque no cumplan nada de lo prometido, todos protestamos de afuera pero no les golpeamos la puerta para pedir explicaciones sobre su accionar y, principalmente, sobre sus robos. Los jueces los sobreseen... no queremos más jueces que se vendan. Leí sobre los cortes de ruta; he ahí un claro ejemplo: si bien este método no es todo lo legal que quisiéramos, es una manera –tal vez la única– de hacerse oír en estos momentos, por eso no le echo la culpa a quien no tiene otro modo de protesta pero sí digo que, en lugar de llevar a la policía para repeler, sería bueno que, insisto, fuéramos en conjunto a pedir soluciones a quienes las tienen en sus manos. Los gobernantes y legisladores dicen que nos representan; yo digo que se representan a sí mismos, ya que hacen todo al revés de lo que necesita el pueblo. ¡Basta de esta democracia representativa! Aspiro a una pronta reforma constitucional y que logremos llegar a una democracia participativa, porque de ese modo podremos pedir cuentas e interferir en los actos de gobierno (y no me refiero a las mafias que a dedo llevan el poder para su granero). Dejemos de ser habitantes y pasemos a ser ciudadanos, abandonemos las viejas estructuras y las figuritas repetidas. Ya no los queremos. No todo tiempo pasado fue mejor, animémonos a buscar un cambio pero de raíz, con hombres y mujeres que verdaderamente quieran hacer de este país un lugar para todos, sin excluidos, con trabajo, salud y educación. Que los ladrones, inmorales y asesinos llenen las cárceles sin privilegios y que realmente paguen por su mal obrar. Nuestra arma es el voto, usémosla con inteligencia. Leamos, pensemos, razonemos y luego votemos. Que el signo que nos represente no sea el K. K. Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada. Angélica Alonso, DNI 1.386.874 Neuquén

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