De Larrañaga en el MNBA, el regreso del olvidado
Por Oscar Smoljan
APUNTES DE LA CULTURA
El Museo Nacional de Bellas Artes presenta en su sede porteña una muestra retrospectiva del pintor Enrique de Larrañaga, el artista más premiado de la primera mitad del siglo XX en Argentina y a la vez considerado como uno de los retratistas más importantes de esa época.
Larrañaga nació en la localidad bonaerense de San Andrés de Giles en 1900 y murió en Buenos Aires en 1956. Se formó bajo la influencia de artistas como Fernando Fader, Bernaldo de Quirós y José Gutiérrez Solana y ganó importantes premios nacionales e internacionales como la Medalla de Oro de la Exposición de París de 1937, entre otros.
Su obra, parte de ella aquí reunida, conjuga temas centrales de la vida sociocultural de la Argentina de principios del siglo XX: La bohemia, el criollismo, el folklore, el carnaval y los escenarios populares.
Lamentablemente tras su muerte, en 1956, su obra se dispersó por museos menores e impidiendo una lectura comprensiva y totalizadora. Fue funcionario en el gobierno de Juan Domingo Perón, quien había sido derrocado un año antes.
La muestra que se exhibe en el Pabellón de Exhibiciones Temporarias del MNBA, ha sido curada por Roberto Amigo y nos permite rescatar a un artista único en el arte nacional en toda su trayectoria, desde su primigenio paisajismo cuasi-impresionista, con personajes e imágenes camperas, influencia clara de Fader, a su obra gestada en su estancia en España en 1924, en donde pintó paisajes y escenas cotidianas, como el Rastro o los pescadores de Vigo,y en las que se ve el impacto que en él causó la obra de su mentor Gutiérrez Solana.
Una obra singular de un artista no menos singular de la historia del arte nacional. Un “hijo” de la tradición hispana en un momento en que los principales artistas argentinos, sus colegas, hablaban el lenguaje del “arte nuevo” de la Escuela de París. Pero más allá de esta singularidad, fue reconocido en su momento como el gran retratista de esos payasos de vigorosos colores, los gauchosoel carnaval, motivos indivisiblemente ligados a la cultura y pasiones de nuestro pueblo.
Ese sea quizá el gran mérito de esta muestra, el rescate de un artista que pagó caro su compromiso político y social, como otros lo hicieron de otra forma y en otras circunstancias no menos trágicas.
El curador de la muestra señaló que “recuperar la obra de Larrañaga es hacer una revisión del arte argentino, pensar cómo se elaboran los cánones estéticos porque hablamos del artista más premiado de la primera mitad del siglo XX y bastante olvidado. A través suyo se puede ver la evolución del gusto artístico del Salón Oficial”.
La muestra culmina con la época del acercamiento de Larrañaga al primer peronismo pese a provenir del radicalismo. Tras la llamada Revolución Libertadora, en 1955, varias obras suyas fueron destruídas.
Recién en 1993, la obra de Larrañaga volvió al MNBA, tras treinta y cinco años de olvido oficial, y la presente es la primera muestra retrospectiva de su obra que se da en un museo nacional en todo ese tiempo.
El caso de Larrañaga es emblemático en cuanto a la intromisión de la censura en el arte, sea del color que fuere, históricamente perjudica la puesta en valor de nuestros artistas.
Oscar Smoljan
Director
Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén