Debate y combate entre halcones y palomas, también en salud





Río Negro podría ser un caso líder en Argentina en transformación del sistema de salud, si ademas innova con una consulta popular.


En esta era, es necesario pensar globalmente, pero con gran actitud actuar localmente, como el gobierno de Río Negro lo está haciendo con el hidrógeno verde.

La pandemia Covid-19 puso aún más en evidencia las deficiencias y -sobre todo- las desigualdades del sistema de salud a nivel global. También la forma inadecuada en la que se implementaron muchas innovaciones terapéuticas.

Un punto de vista muy interesante es el expuesto por Christopher W. Seymour y colaboradores, en un escrito en la revista JAMA con el titulo “Medicina sensata: equilibrio entre la intervención y la inacción durante la pandemia de Covid-19”. Seymour plantea el dilema que tiene el mundo con diferentes alternativas terapéuticas que se pusieron a disposición de las personas y a sus médicos, a los cuales los agrupa en escépticos, nihilistas y halcones según como niegan, rechazan o aplican los nuevos tratamientos y/o intervenciones respectivamente.

Durante la presente pandemia se realizaron nuevas intervenciones lideradas por los halcones, sin una adecuada metodología de estudio y sin respetar las características de una enfermedad con muchas variables a manejar. En un contexto de alta demanda de soluciones, el juego de intereses aumenta, y las presiones las sufre el sistema de salud; fundamentalmente los médicos. Este costo de implementación sin respaldo de evidencia robusta, primero se paga con el cuerpo del paciente, luego paga de diferentes maneras la sociedad en su conjunto (porque siempre paga el conjunto; nunca es individual una enfermedad, porque es muchísimo más que un cuerpo enfermo).

Esto es evidente con la pandemia porque la salud está en el foco, pero esta problemática está atravesando el mundo sanitario desde hace años; y va en aumento. Los sistemas de salud que están segmentados y fragmentados, como el nuestro, son más vulnerables y vulnerados a esta presión de mega empresas que invierten miles de millones de dólares en innovaciones que, por un lado, ayudan mucho a tratar mejor algunas enfermedades, pero por otra parte muchas veces no existen el tiempo ni el respeto de los procesos para evaluar adecuadamente la efectividad, la eficiencia social, la razón adecuada entre costo/beneficio etc, que permitan aplicar en forma sensata la medicina en nuestra población y -sobre todo- cuando un médico está solo con el paciente y le debe sugerir un tratamiento ante un problema grave.

¿Qué podemos hacer, entonces, para conducir este tsunami mundial de nuevos tratamientos e intervenciones? La política, mucho. Sobre todo en Río Negro, que tiene un sistema de salud público y privado robusto; mejorable, pero robusto. Con recursos humanos muy capacitados y muchos comprometidos con su profesión, que requieren de un entorno amigable, el cual puede ser dado por un gobierno clínico con sensatez médica. Para eso hay muchas experiencias mundiales de cuáles pueden ser los caminos para una cobertura universal en salud (que implica muchísimo más que tener un hospital, centros de atención de salud o sanatorios funcionando bien). No hay que inventar la pólvora, sólo hay que tener la sabiduría de buscar lo que a Río Negro le sirva en función de su cultura e instituciones. Como lo está realizando el famoso sistema de salud de Inglaterra, analizando un modelo de EE.UU. aplicado por un seguro de salud llamado Fundación Kaiser que está teniendo muy buenos resultados aplicando lógicas actualizadas de la estrategia de atención primaria. Cuando algo es bueno no debería estar el prejuicio, menos en salud. Esa es la premisa.

En Río Negro hay un recorrido hecho, están las instituciones, las leyes y un gobierno que puede emprender con un consejo consultivo semejante a lo que hizo el Frente Amplio en Uruguay desde donde se consensuó, diseñó e implementó un modelo para resolver la fragmentación y segmentación que poseía el sistema de salud uruguayo. Esto se logró resolver a partir de 2005, y su buen resultado es tal, que el actual gobierno, de otro signo político, no va a cambiar el modelo, potenciando los resultados que se implementaron.

Río Negro podría ser un caso líder en Argentina en transformación del sistema de salud, si ademas innova con una consulta popular, para que un proyecto de esta envergadura tenga la legitimidad de una política de Estado que supere la monarquía de la coyuntura. En una democracia que solo elige personas, votar ideas de futuro es creer fuertemente en el poder de las “palomas” que en esta además ponen su cuerpo, literalmente, si las cosas no están debidamente reguladas.

Estamos a tiempo de adecuarnos, porque no se pueden morigerar siempre los desafíos de salud pública con cuarentenas. Solo se podrá con un sistema que tenga una mejor gobernanza estatal, para regular a jugadores que están imponiéndose con el “todo vale”; con la ayuda de los halcones de las prescripciones de lo nuevo. La vacuna es mejorar el sistema para que las instituciones salgan de sus aislamientos y trabajen en red e integradas.

Dialogando sólo entre quienes coincidimos, es estar en una cámara de eco que nos fanatiza y no nos salva de la inacción colectiva. Hay que dialogar y consensuar con las personas con diferentes ideas e intereses locales, para lograr un sistema de protección social que nos haga vivir un poco mejor a todos y no solo a unos pocos que lo puedan pagar.

La globalización es una realidad que se acelera con sus virtudes y sus defectos. La pandemia solo puso mucho más en evidencia ambos aspectos.

* Médico. Magister en Gestión y Economía de la Salud.


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