Derribando mitos sobre el pago de impuestos
COLUMNISTAS
Una pesada carga difícil de sobrellevar o un medio más equitativo de distribución del ingreso?
Se dice que los argentinos somos especialistas en evadir impuestos. Más allá de la veracidad o no de este comentario, discutible y polémico, por cierto, y yendo a lo medular del tema, deberíamos preguntarnos cuáles son las razones por las que esta conducta parece ser avalada por sectores importantes de nuestra sociedad.
La política impositiva y el gasto público (políticas sociales) son dos herramientas clave para la distribución del ingreso. En sociedades con una fuerte desigualdad como América Latina, no basta con redistribuir con programas de gasto social, sino que se torna apremiante la realización de una reforma impositiva integral que garantice una mayor equidad en la distribución del ingreso que sea sustentable en el tiempo, pues podrían peligrar los logros sociales alcanzados.
Nuestro régimen tributario es inequitativo (paga más quien menos tiene) e ineficiente (existen niveles muy altos de evasión) y contribuye a consolidar y profundizar aún más la desigualdad social. Las estadísticas dan cuenta de la escasa participación en la recaudación de los impuestos directos como Ganancias y al patrimonio (26%) en relación con los indirectos, relativos al consumo y la producción (35%). El más importante que grava el consumo y de mayor regresividad (paga más quien menos tiene) es el impuesto al Valor Agregado (IVA), ya que su aplicación afecta en mayor medida a los sectores más vulnerables que son aquellos que gastan casi todo su ingreso en alimentos.
Por otro lado, si bien no es un mal exclusivamente nacional, lo cierto es que, en comparación con otros países, la evasión impositiva resulta alarmante. Debemos tener en cuenta que ésta es perpetrada en nuestro país especialmente por las grandes empresas de capital concentrado y en su mayoría de origen extranjero, ya que el 60% de las transacciones comerciales mundiales se realiza entre multinacionales. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de América Latina, en Argentina la evasión del impuesto a las Ganancias alcanza el 49,7%, mientras que la del IVA ronda el 20%. Si sumamos lo que se evade de los impuestos a las Ganancias y del IVA, el monto equivale a la construcción anual de 8.000 escuelas primarias, con jardines de infantes incluidos, o al pago de la asignación universal por hijo de 29 millones de niños, muchos más que el total de menores de edad que viven en Argentina y que los 3,8 millones que la reciben actualmente.
De acuerdo con cifras oficiales, la presión fiscal, porcentaje del PBI que es recaudado por el Estado, es en este momento la más alta de toda la historia argentina (36%) y de toda América, superando a Estados Unidos, Canadá, México y Brasil. No obstante, aunque parezca paradójico, es justo decir que los países más igualitarios del planeta muestran las presiones tributarias más altas del mundo, como Dinamarca y Suecia (entre el 46 y el 48%), seguidos por Finlandia y Noruega (42 y 43%, respectivamente). Pero también debemos aclarar que entre impuestos directos e indirectos existe una relación porcentual inversa a la argentina y el nivel de evasión es mucho más bajo que en nuestro país. Existe, además, una diferencia sustancial: los niveles de corrupción son sensiblemente menores y en estos países se suministra una buena calidad de servicios públicos esenciales, como salud, educación, seguridad e infraestructura, de tal forma que los contribuyentes, después de pagar los altos impuestos, no deben realizar ningún tipo de gasto adicional por dichos servicios.
Concretamente, podríamos concluir que el dilema que nos ocupa no está dado tanto por la cuantía de la presión impositiva sino por la visibilización por parte de la ciudadanía del destino concreto de los fondos recaudados por el Estado y su reflejo en la calidad de los servicios que a través de los impuestos se brindan finalmente a la sociedad.
María Jesusa Izaguirre
Lic. en Economía. Secretaria de Economía Social. Partido Socialista de Río Negro, Centro Socialista Valle Medio
María Jesusa Izaguirre