“Desafía el hombre”
Desafía el hombre entre tanta prisa de un mundo deforme que no se detiene. Sentarse en el piso, tomarse el momento, cerrando sus ojos, sintiendo la brisa. Él sintió que todo su intento nunca fue en vano. Se apartó un día, en un salto tan noble, de una triste vía con viejos durmientes donde tanta gente se murió sonriente mientras no vivía. Frente a ese abismo de ideas caídas, de amores y sueños, de intentos cayendo en el duro suelo, el hombre rezando le imploró a este cielo. Respira profundo este hermoso hombre, hijo de los dioses, ángel que buscaba la estrella caída husmeando en la nada. Saltando heroico, parado en la roca sobre aquél vacío, se salvó de pronto. Todo fue mentira, no murió del todo. Se encontró tan solo, lejos de ese ruido que ocultaba todo. Descubrió el diamante latiendo en el fondo. Cerrando sus ojos recibió la brisa, sintiéndose digno de andar esta vida se sintió de nuevo el hijo prodigio caído del cielo. Una luz divina que alumbra en la noche entre la neblina. Roberto Savasta DNI 14.251.572 Bariloche