Detenido por un crimen en el Oeste dice que el asesino fue otro
NEUQUÉN (AN).- El único detenido por el asesinato de Juan Bravo (32) declaró ante el juez y acusó a un amigo que está prófugo de ser el autor del crimen. No obstante está comprobado que manipuló el arma, de acuerdo con la prueba del rodizonato. De acuerdo con las pruebas relevadas por la policía y la justicia el crimen del 26 de febrero en el barrio Gran Neuquén Norte fue un ajuste de cuenta por cuestiones territoriales vinculadas a la venta de droga. La dinámica del homicidio fue prenderle fuego la puerta del departamento a Bravo y cuando salió le dispararon con un revólver de calibre 22. Los detalles del hecho recién trascendieron el jueves cuando un joven, apodado “Pollito”, decidió declarar ante el juez Marcelo Benavides a cargo del Juzgado de Instrucción 5. El magistrado lo recibió sabiendo que la prueba del rodizonato le había dado positiva, esto significa que manipuló el arma. El joven dijo que él no lo mató a Bravo y aseguró que su amigo y cliente, al que le vendía droga, fue el que realizó el disparo que le perforó el tórax a la víctima fatal. Por lo relatado Bravo lo venía “apretando” para que dejara de comercializar droga en el barrio ya que el sector le pertenece a la banda de “los mendocinos” liderada por la familia Santana. En los pormenores de los hechos el “Pollito” contó que se había juntado con su amigo que consumió “clonazepam y vino” y luego se empezó a “acelerar” cansado de los aprietes de Bravo. Esa madrugada salieron a la calle, sacaron combustible de una moto, que no quedó en claro si les pertenecía el rodado o no, y fueron hasta Rhode y Quimey donde está el departamento de Bravo. Le rociaron la puerta, la encendieron y cuando el hombre salió le ejecutaron un disparo a quemarropa en el tórax que fue el desencadenaste de la muerte. Tras deslindar responsabilidades sobre su amigo prófugo, el “Pollito” por decisión del juez permanece detenido por homicidio.
NEUQUÉN (AN).- El único detenido por el asesinato de Juan Bravo (32) declaró ante el juez y acusó a un amigo que está prófugo de ser el autor del crimen. No obstante está comprobado que manipuló el arma, de acuerdo con la prueba del rodizonato. De acuerdo con las pruebas relevadas por la policía y la justicia el crimen del 26 de febrero en el barrio Gran Neuquén Norte fue un ajuste de cuenta por cuestiones territoriales vinculadas a la venta de droga. La dinámica del homicidio fue prenderle fuego la puerta del departamento a Bravo y cuando salió le dispararon con un revólver de calibre 22. Los detalles del hecho recién trascendieron el jueves cuando un joven, apodado “Pollito”, decidió declarar ante el juez Marcelo Benavides a cargo del Juzgado de Instrucción 5. El magistrado lo recibió sabiendo que la prueba del rodizonato le había dado positiva, esto significa que manipuló el arma. El joven dijo que él no lo mató a Bravo y aseguró que su amigo y cliente, al que le vendía droga, fue el que realizó el disparo que le perforó el tórax a la víctima fatal. Por lo relatado Bravo lo venía “apretando” para que dejara de comercializar droga en el barrio ya que el sector le pertenece a la banda de “los mendocinos” liderada por la familia Santana. En los pormenores de los hechos el “Pollito” contó que se había juntado con su amigo que consumió “clonazepam y vino” y luego se empezó a “acelerar” cansado de los aprietes de Bravo. Esa madrugada salieron a la calle, sacaron combustible de una moto, que no quedó en claro si les pertenecía el rodado o no, y fueron hasta Rhode y Quimey donde está el departamento de Bravo. Le rociaron la puerta, la encendieron y cuando el hombre salió le ejecutaron un disparo a quemarropa en el tórax que fue el desencadenaste de la muerte. Tras deslindar responsabilidades sobre su amigo prófugo, el “Pollito” por decisión del juez permanece detenido por homicidio.
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