Día del amigo: le salvó la vida y hoy son inseparables

A casi dos décadas de haber sobrevivido a un brutal accidente, Luis, un albañil de Roca de 57 años, recuerda cómo inició una enorme amistad con Marcelo, elbombero que lo rescató ese trágico día.



Se sabe: los amigos están en las buenas y en las malas. Pero a veces, las malas te acercan a los mejores. A casi dos décadas de haber sobrevivido a un brutal accidente, Luis, un albañil de Roca de 57 años, no puede evitar acordarse de la imagen del bombero que le salvó la vida.

FOTO: ANDRES MARIPE


Hoy es su gran amigo, es el hombre que con sus palabras y cálido abrazo, le permitió hacer frente a la muerte y pelear por su vida mientras se encontraba atascado en la cabina de un camión y apretado entre fierros.


Marcelo, es el bombero que lo rescató. En aquella época, recién llevaba once de los 28 años de servicio que cumplió antes de jubilarse del cuartel central en 2017. Trabajó cinco años en Allen y 23 en Roca.
Para Luis era un perfecto desconocido, hasta ese día, en el que vivió los 40 minutos más trágicos de su vida junto a él. Por fortuna.


“Esa vez me fui un ratito arriba arriba del todo y no me quisieron. Así es que volví. Ese día me sentí morir, creo que me fui para arriba. Perdí la noción del tiempo, perdí todo”, contó Luis, desde su casa en barrio San Martín hoy, 19 años después del choque.
“Me quedó en la mente la imagen de Marcelo”, dijo. Y por eso apenas unos meses después, intentó encontrar a ese bombero anónimo que le devolvió la esperanza con su contención en la cabina de un camión, de 2x2.


Luis no puede evitar emocionarse al recordar ese día. Tenía 38 años y cuatro hijos: una numerosa familia a la que sostenía con lo que ganaba en una carnicería donde hacía repartos. Un hogar al cual volver cada tarde después de la larga rutina de trabajo.


El brutal hecho de tránsito ocurrió en febrero de 2000 a las 6 de la madrugada en calle 9 de Julio casi Misiones. Él iba como acompañante y se salvó de milagro. Una cuadrilla de bomberos voluntarios intervino para sacarlo de la cabina donde había quedado atrapado.

Yo venía con mi patrón en un camión 608, estábamos por hacer un reparto para la carnicería. Íbamos por 9 de Julio. Justo otro camión que estaba saliendo no nos vio y vino el golpe. Fue tan fuerte que se escuchó hasta la Tucumán"

Luis

“Ahí empezó el calvario”, recordó.
“Lo primero que hice fue entrar a la cabina del camión, abrazarlo, contenerlo”, comentó Marcelo.

El me decía que no se quería morir, yo lo que hice fue calmarlo, charlar con el, mientras el resto de mis compañeros hacían el trabajo de rescate. El decía que no quería perder su pierna ni su pie y lloraba y gritaba”.

Marcelo


“Yo creo que un bombero es un psicólogo en esos momentos”, dijo Luis y rió recordando aquella crisis de nervios que el joven bombero pudo sobrellevar durante más de 40 minutos.


“Recuerdo que después de un rato lo pude consolar. Se abrazó a mi y no quería que lo soltara en ningún momento. Yo le prometí que íbamos a salir juntos (…) Estuve todo el tiempo arriba con el, en la cabina”, rememoró el bombero.

FOTO: ANDRES MARIPE


“Ese accidente me cambió la vida”, relató el hombre aunque estuvo mucho tiempo sin poder movilizarse. “Costó que se me soldaran los huesos. Sufrí daños en la pierna derecha”.


Tres años después tuvo otro accidente en esa misma pierna, mientras andaba en bicicleta, lo operaron y tuvo complicaciones. “La pierna me quedó más corta después de eso. Estuve dos años tirado, con yeso y fierros en la pierna”, destacó Luis.


Después de un tiempo, cuando se recuperó, lo escuchó por radio al bombero, quien también es locutor. Trató de ubicarlo y lo logró. Lo llamó y le recordó quien era. Tiempo después se encontraron en Las Grutas y se abrazaron. “Quedó una amistad muy linda”, dijo Zuñiga.


“Una situación así, realmente no sabía cómo agradecerle. Lo busqué y nació la amistad. Hasta el día de hoy, voy a verlo y siempre nos acordamos del tema. Cuando me llamaron para hacer la nota me emocioné”, concluyó el vecino de Roca.


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