Disponen custodia para los testigos del doble crimen

Denunciaron amenazas y temen por sus vidas.Aseguraron que el crimen tiene que ver con la droga.

Redacción

Por Redacción

CIPOLLETTI

CIPOLLETTI (AC).- Los adolescentes que declararon en el juicio por el doble homicidio del barrio Don Bosco están siendo custodiados. Uno de ellos denunció amenazas en la Fiscalía y además se incorporó al expediente un hecho que ocurrió en noviembre, que tiene relación con el secuestro de otro chico que fue testigo presencial de las muertes.

Los “aprietes” que denunciaron los amigos de Daniel Morales y Maximiliano Ruiz Díaz están siendo investigados en el Poder Judicial e incluso algunos de los jóvenes ya tienen custodia policial. El juicio comenzó el martes pero las declaraciones más relevantes se reprodujeron durante la jornada del miércoles.

El doble homicidio ocurrió el 30 de marzo de 2012 en una vivienda de la calle José Hernández y Ecuador. Morales y Ruiz Díaz tenían 20 y 21 años. Un proyectil ingresó por la ventana y los hirió de muerte. Según la investigación, Carlos Leguizamón Alcaide (44) pasó por el frente de la vivienda a bordo de un Ford Escort rojo y señaló al grupo. Atrás, aparecieron en una moto Carlos Adrián Dell´Oro (23) y Maximiliano Sepúlveda (21), que confesó haber efectuado el disparo.

Leguizamón Alcaide es de Mendoza y lo apodan “el bocha” o “el menduco”. En el barrio Don Bosco lo conocen porque, siempre según el relato de los testigos del juicio, distribuía la marihuana y tenía “muchos pibes que laburaban para él”.

En el debate, los amigos contaron que Morales, junto a otro muchacho, había ido a comprar marihuana a lo de un “pichón del bocha” y que terminaron “metiéndole fierro” y robándole los bagullos. Es por eso que una hora después, supuestamente Leguizamón Alcaide los mandó a matar. Ese robo de la marihuana quedó acreditado en el juicio por el joven que fue víctima del suceso. Además de reconocer que estaba vendiendo la droga en una casa de Primeros Pobladores y Bolivia el hombre dijo que después de ser agredido por los ladrones salió de la vivienda y se subió al auto que conducía “el bocha”.

La historia de los jóvenes del barrio es compleja y por eso, el miércoles cuando denunciaron, el Poder Judicial les brindó protección. Está acreditado por las constancias policiales que en noviembre, cuando ya se había fijado fecha de juicio, secuestraron y balearon a un testigo presencial para asegurar su silencio. La víctima declaró que le ofrecieron trabajo en una empresa petrolera y que lo buscaron en un Gold Trend. Desde Cipolletti lo levaron hasta Barda del Medio y desde allí a Vista Alegre. Después le advirtieron: “Tené cuidado con lo que declarás”, le quitaron la ropa y le pegaron un tiro en la pierna.


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