Donde las dan, las toman

Emilio Cárdenas analiza dos casos a partir del referéndum escocés.

Por Redacción

COLUMINISTAS

Pese a que los ruidosos partidarios de la independencia de Escocia perdieron claramente el reciente referendo en el que procuraban alcanzar la independencia de su país, lo cierto es que, en este tema, “el genio está fuera de la botella” y en los más diversos rincones del mundo comienzan a aparecer toda suerte de ecos e imitadores, algunos nada inesperados, como es el caso de Cataluña, pero otros bastante menos conocidos aunque también problemáticos en sus respectivas dimensiones.

Nos referiremos aquí a tan sólo dos de ellos, ciertamente curiosos.

Uno es el caso de Baluchistán, una provincia de Pakistán vecina de Irán. Es la más grande todas, pero la que tiene menos densidad cuando de población se trata. Y la más alta. Montañosa y desértica, con una población de unos siete millones de almas con identidad e idioma propios, luchó (y perdió) una corta guerra civil contra el gobierno central paquistaní en 1975.

Todavía hoy tiene grupos insurgentes que combaten activamente contra las fuerzas armadas de Pakistán desde el 2004 y que procuran a toda costa -pero infructuosamente- separarse del resto del país. Como Escocia, Baluchistán produce petróleo y gas natural y, también como en Escocia, sus habitantes sostienen a coro que no les llega una cuota razonable de la riqueza generada por los hidrocarburos que allí se extraen que, entienden, en justicia debiera corresponderles.

Reunidos en la capital de la provincia, Quetta, los principales líderes políticos de Baluchistán decidieron hace pocos días unirse para solicitar conjuntamente al gobierno central paquistaní la realización de un referendo independentista, a la escocesa, para así poder separarse del gobierno central, dominado por los hombres y mujeres de Punjab. Todavía el proceso aludido no se ha puesto en marcha.

El segundo caso es también curioso. Es el de las islas Shetland, ubicadas el noreste de Escocia y rodeadas por el mar de Noruega y el mar del Norte.

Con apenas 23.000 habitantes, aprovecharon el referendo escocés para ellos también pedir separarse, pero de Escocia. Viven en un archipiélago helado de un centenar de islas, 15 de las cuales están totalmente deshabitadas. Vacías, entonces. Pero llenos de ovejas y rodeados de sardinas y, más aún, de petróleo por todas partes, lo que allí también despierta el apetito y enciende las ilusiones, particularmente las de los habitantes de la ciudad de Lerwick, su pequeña capital. Noruega, recordemos, le regaló esas islas a Gran Bretaña a fines del siglo XV. En el reciente referendo, el “no” obtuvo un triunfo resonante en las Shetland. Nada inesperado, por cierto.

Éstos y otros casos similares seguramente llamarán nuestra atención en los próximos años. Aunque lo cierto sea que la institución de los “Estados-nación” se impuso claramente en el reciente referendo escocés.

(*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

Emilio J. Cárdenas (*)