La trama detrás de la salida de Lavagna del Indec: por qué frenó el Gobierno la nueva fórmula de inflación 

La decisión de suspender el nuevo índice tras la salida de Marco Lavagna generó incertidumbre en el mercado. Advierten que la fórmula vigente, basada en una canasta de hace 20 años, subestima el peso actual de los servicios y permite amortiguar el impacto de la suba de tarifas y servicios.

Redacción

Por Redacción

La repentina salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC derivó en una decisión de alto impacto técnico: la suspensión indefinida del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). La medida ratifica la vigencia de una metodología basada en hábitos de consumo de hace dos décadas, con una incidencia más baja de tarifas y los servicios.

El periodista económico Pablo Wende analizó la trastienda de esta maniobra en Río Negro Radio, y consideró que el manejo oficial de la salida de Lavagna y la comunicación de la medida «realmente fue muy desprolijo». Esa falta de claridad fue el terreno fértil para que el mercado interpretara que el freno a la nueva fórmula no responde a criterios técnicos, sino a una necesidad política.

Una «foto» vieja que conviene


El nudo de la trama radica en la composición de la canasta que mide el costo de vida. El IPC vigente se basa en una encuesta de gastos de 2004. «Hoy tenemos un índice que refleja cómo gastábamos hace 20 años. En 2004 no existían los teléfonos inteligentes, muchas familias no tenían Wi-Fi, no había streaming», detalló Wende.

El nuevo índice, que el INDEC venía preparando con datos de 2018, actualizaba esas ponderaciones: le daba mucho más peso a los servicios, tarifas, alquileres y telefonía, restándole incidencia a los alimentos e indumentaria.

Aquí aparece la razón política del freno: «Como todavía se están modificando los precios relativos y las tarifas aumentan más que la inflación promedio, el índice nuevo tiende a dar más alto», explicó el analista.

Para probar esta distorsión, la Universidad Di Tella elaboró un «Índice de Inflación Latente»: tomaron los datos crudos del INDEC pero les aplicaron las ponderaciones de la nueva fórmula que el Gobierno decidió cajonear. El resultado fue claro: la inflación de 2025 bajo esta nueva metodología alcanzó el 33,6%, superando al 31,5% oficial, confirmando que el índice actual subestima el costo de vida real al «ponderar menos» el peso de las tarifas.

Interrogantes por la deuda: «Cambiaron las reglas»


El análisis de Wende también encendió planteó interrogantes sobre el frente financiero, específicamente sobre la deuda en pesos. El especialista explicó que Argentina tiene hoy un gran stock de bonos ajustados por CER (inflación), por lo que la decisión de mantener un índice que arroja cifras menores tiene un efecto directo en las cuentas: el Estado paga menos intereses, pero perjudica a los inversores que esperaban la actualización.

Este cambio de condiciones sobre la marcha podría abrir un conflicto con los tenedores de títulos. «No descarto que algún bonista diga: ‘Che, me cambiaron las reglas'», advirtió Wende, señalando que el mercado ya descontaba la aplicación de la nueva fórmula. Ante esto, la única respuesta oficial fue una promesa vaga de aplicar el nuevo esquema «cuando la inflación llegue a cero», lo que no alcanza para despejar la incertidumbre jurídica.

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La repentina salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC derivó en una decisión de alto impacto técnico: la suspensión indefinida del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). La medida ratifica la vigencia de una metodología basada en hábitos de consumo de hace dos décadas, con una incidencia más baja de tarifas y los servicios.

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